Basada en un hecho de la vida real, el film muestra lo que la clínica de abortos más grande del mundo intenta ocultar.


El viernes 13 de septiembre a las 21h en el Salón Cultural de Río Primero, se proyectará la película UNPLANNED (No Planeado), como propuesta del Grupo Provida local. La entrada es libre y gratuita.

Unplanned muestra la verdad que se oculta tras Planned Parenthood. La organización “sin ánimo de lucro” que con la excusa de proteger los derechos de la mujer y su bienestar físico y psicológico, se ha convertido en la clínica de abortos más grande del mundo”, explicaron los organizadores.

320.000 abortos son practicados en este lugar cada año. La película fue escrita, producida y dirigida por los creadores de la aclamada cinta «God’s Not Dead» (Dios no está muerto), Cary Solomon, Chuck Konzelman, y Daryl Lefever.

La historia se centra en la experiencia que vivió en la vida real Abby Johnson, ex ejecutiva de Planned Parenthood, quien después de presenciar el aborto de un bebé de 13 semanas de gestación, “no volvió a ser la misma”, según ella misma lo expresa.

El suceso tuvo tal impacto en la vida de Abby que tiempo después renunció a su cargo y se convirtió en una de las más importantes participantes de la campaña que se extendió por todo el mundo, llamada 40 Días por la Vida.

Unplanned

El testimonio de Abby Johnson, además de poner en evidencia el objetivo de Planned Parenthood, ha desencadenado toda una ola de comentarios.

Durante el tiempo que Abby desempeñó su cargo como directora, se realizaron alrededor de 22.000 abortos. En un comunicado aseguró: “Pensé que estaba ayudando a las mujeres, pero estaba haciendo más daño que bien. No fue hasta que vi a un niño luchando por su vida que mi mundo se vino abajo y entendí la enormidad de mis acciones. Tenía que irme”.

Abby Johnson comenzó a ser parte de Planned Parenthood cuando aún estaba en la universidad. Se ofreció como voluntaria creyendo en la imagen que vende esta clínica y fue contratada oficialmente tiempo después, hasta ocupar el cargo de directora.

Ocho años más tarde, Abby tuvo que asistir un aborto en el que era necesario usar un ultrasonido para realizar el procedimiento y fue entonces cuando presenció “el horror de arrebatarle la vida a un ser humano que estaba completamente formado”, describió.

En una entrevista Abby afirmó: “La clínica en la que trabajaba en Texas vendió cuerpos fetales por U$S200 por pieza. Con una capacidad máxima de 75 abortos por día, solo en mi clínica se podían recaudar 2 millones de dólares al año si solo la mitad de todos los abortos producían tejido adecuado para vender”.

Los detalles que Abby Johnson proporcionó lograron poner al descubierto a Planned Parenthood como nunca antes se había hecho. Luego de su salida, Abby fundó And Then There Were None, una organización que ha ayudado a más de 500 trabajadores del aborto a abandonar la industria y encontrar nuevos empleos.

Ashley Bratcher, quien interpreta el papel de Abby en la película, aseguró en una entrevista: “Nací para interpretar este papel”, luego de que se enterase durante el rodaje de la producción, de que su madre había intentado abortarla.

Ashley mencionó también: “Estoy agradecida de que Dios, a través de su providencia, me haya plantado aquí para contar mi historia, y que tenga el privilegio de compartir esta película con el mundo. Y sí, espero en secreto que uno de los resultados de todas estas ‘coincidencias’ sea que muchos encuentren el coraje que mi madre encontró cuando escuchó su conciencia y tomó la decisión de respetar mi vida”.




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