Usa una prestada que ya no está en buenas condiciones, por eso su único deseo es poder tener su propia silla para poder salir a pasear.


Helen González es de Río Primero. Tiene 18 años y el 21 de septiembre celebrará un nuevo cumpleaños. De sonrisa amplia y mirada transparente, contagia dulzura por donde va.

Su vida no ha sido nada fácil, por eso su testimonio es un canto de esperanza y superación. Cuando llevaba tan solo cinco meses de gestación, su madre supo que nacería con un tumor en la médula. La noticia fue devastadora para la familia. Los pronósticos no eran nada favorables.

Helen González

Apenas nació, la operaron y un año permaneció internada en el Hospital de Niños, entre médicos y enfermeras. “Ahora le tiene terror a los médicos”, cuenta Estela, abuela de la joven, quien adoptó como hija a su propia nieta.

Tenía un añito cuando pudo salir por primera vez del Hospital. Junto a su abuela, quien no se había despegado ni un solo día de su lado desde su nacimiento, salieron a hacerle frente a todos los malos pronósticos de los médicos.

Helen tenía muy pocas chances de vida porque además había contraído Adenovirus, un grupo de virus que causa infecciones en los tractos respiratorio e intestinal. A Helen le causó EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), con inflamación de sus pulmones lo que obstruía el flujo de aire.

Helen González

Hasta los siete añitos estuvo con oxígeno, “y era una locura cuando me quedaba sin. Tenía que llamar al hospital de Santa Rosa o al dispensario para que me la tuvieran hasta que me llegara el oxígeno desde San Francisco”, relata aún con angustia Estela, recordando cada batalla que debieron afrontar juntas.

Fue en ese momento que Estela decidió implorar un milagro. Habían sido siete años de mucho dolor para la niña. Y el milagro se produjo. “Yo tengo mucha fe y le pedí al Sagrado Corazón de Jesús que me la cuidara, y desde ese entonces nunca más se me enfermó”, dice con la confianza y certeza de quien lo abandona todo en manos de Dios.

Helen González

Helen pudo hacer una vida normal, salir a la calle, pasear con su abuela, hacerse de amigos. “Yo nunca la oculté, siempre la integré y saqué, pero no es fácil ver todo lo que los otros niños pueden hacer y que ella no podía…”, relata Estela. Sin embargo, nunca le creó falsas expectativas, sino que le enseñó a ser resiliente, a aceptar lo que le había tocado y a dar gracias por el don de la vida.

“Nosotros supimos desde los cinco meses de embarazo de mi nuera, que ella nacería así, sin embargo nunca se nos cruzó otra idea por la cabeza más que tenerla. La aceptamos como lo que es: una bendición”, dice la abuela sin ocultar su orgullo y admiración por Helen.

Estela junto a su esposo, tienen cinco hijos, 16 nietos y dos bisnietos, pero reconocen el vínculo especial con Helen. “Ella sueña con poder tener su silla en condiciones y que sea de ella, porque la Cooperativa nos presta la que tiene, pero cada cuatro meses debo renovar el pedido, y la ha usado tanto que ya está deteriorada”, comenta.

Helen González

Los abuelos trabajan de changas y se hace imposible que puedan comprarle una, por eso se animan a apelar a la solidaridad de la gente. “No pido una de esas sillas especiales, solo una que esté en condiciones”, sostiene Estela, quien a lo largo de la vida de Helen, le ha dado todo lo que ha estado a su alcance y mucho más, y llegó a cumplirle el sueño de su gran fiesta de 15 años gracias al apoyo de muchísima gente.

Helen actualmente es alumna del ARDI (Atención y Recreación al Discapacitado) en Río Primero, donde comparte distintas actividades con otros jóvenes de lunes a viernes. Pero los fines de semana se tornan largos, por eso Estela asume que “con una Tablet se entretendría mucho”.

Con la misma fe con que puso la salud de su pequeña hace muchos años en manos de Dios, hoy Estela pone sus deseos en el corazón solidario de la gente para que la ayuden a cumplirle los anhelos de Helen en el día de su cumpleaños. “Ella es todo para mí, la bendición más grande. Con ella aprendo todos los días lo que es el amor, el verdadero amor”, remarca emocionada Estela.





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