Las Acequias: había sido condenado a un año de prisión condicional en juicio abreviado. Volvió a a estar con la víctima pese a que la Justicia lo prohibió.


El dato sorprende e indigna a la vez. Orlando Agustín Maccari, el hombre detenido el lunes último en la localidad cordobesa de Las Acequias acusado de intentar quemar viva a su pareja ya tenía una condena por golpear a la misma mujer.

Todo comenzó entre ambos en 2017 cuando iniciaron una relación en pareja y Julieta Olivero jamás se imaginó el calvario que iba a soportar.

A los pocos meses comenzó el maltrato y la violencia traducida en golpizas que el sujeto le propinaba.

Por esos hechos, registrados hace dos años, Maccari fue apresado, juzgado en un juicio abreviado y condenado a un año de prisión condicional.

Pero, al poco tiempo regresó con Olivera a Alejandro Roca para convivir pese a que la Justicia se lo habia prohibido de manera expresa.

Ahora, Maccari intentó quemarla viva y por lo que pasó fue atrapado el lunes a la noche frente al Instituto del Quemado en Córdoba y trasladado a la cárcel de Río Cuarto. 

El hombre es imputado de lesiones graves calificadas por el vínculo y por el contexto de género.

El fiscal Fernando Moine señaló que en el lugar del hecho se secuestró una botella de alcohol, elemento con el que Maccari habría atacado a Olivera, según señala Puntal.com

“Las circunstancias, las formas y cómo habría ocurrido el hecho están en plena etapa investigativa”, recalcó el magistrado en el programa Buen Día Río Cuarto.

“Luego de la actividad de recolección de elementos de prueba y testimonios de personal policial y médico se generó alguna sospecha y se decidió la imputación y detención del hombre”, consignó.

El caso sucedió en la madrugada del lunes en la estancia Santa Isabel, a unos 13 kilómetros al sur de Las Acequias.

En 2017 Maccari había estado preso en la cárcel de Bouwer pero quedó libre inmediatamente después de conocerse la sentencia de ejecución condicional por los golpes aplicados a su pareja.

Sin embargo, la Cámara estableció una serie de reglas a cumplir durante dos años.

Entre otras medidas, le ordenaron abstenerse de concurrir a los lugares de residencia o donde estuviera presente Julieta Olivera.

Volvieron a convivir pese a la resolución judicial.

Allegados a la víctima indicaron que la mujer contaba con un botón antipánico, pero que no lo utilizó y tampoco habría vuelto a denunciar ataques por parte de su pareja, al que también le habían indicado someterse a un tratamiento psicológico.

Los hechos adjudicados a Maccari en contra de Julieta sucedieron entre abril y mayo de 2017.

En esa oportunidad, la mujer -que ya tenía dos hijos de una pareja anterior– estaba embarazada.




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