A cuatro años del hecho, el acusado permanece prófugo. Mientras tanto, el menor continúa con las secuelas de las graves lesiones.


La vida de Maxi, un niño chaqueño que actualmente tiene 10 años de edad, se convirtió en una verdadera pesadilla desde hace cuatro años, cuando fue abusado sexualmente por el papá de un amigo. Hoy por hoy, lleva más de dos años internado en el Hospital Garrahan de Buenos Aires.

Todo comenzó en marzo de 2014, en el barrio Jesús de Nazareth de Resistencia. Maxi, que en aquel entonces tenía 7 años, fue invitado a jugar a la casa de un amiguito. Allí, el padre de éste lo violó. Antes, para tapar los gritos y el llanto, había dejado encendida una máquina de cortar el pasto.

Maxi, el niño chaqueño que fue violado hace cuatro años en Resistencia. (Foto: TN)

El pequeño calló por miedo a las amenazas propinadas por su abusador, pero pasado un tiempo empezó a sentir intensos dolores abdominales. Su madre lo llevó a varias consultas médicas, hasta que finalmente un cirujano infantil, Omar Ale, descubrió un cuadro horroroso: el chico presentaba gravísimas lesiones anales e intestinales.

El profesional médico hizo la denuncia en la comisaría 1ra de Resistencia, por lo que se abrió una investigación judicial que quedó a cargo de la Fiscalía Nº 9 de Resistencia. El violador fue identificado como Omar Alberto Verón, conocido en el barrio como “Japo”. Para ese entonces ya se había fugado e, increíblemente, aún permanece prófugo. En los últimos días el Ministerio de Seguridad de la Nación publicó una recompensa de $500 mil para el que aporte datos de su paradero.

Alberto Verón, acusado de haber violado a un menor hace cuatro años en Resistencia

Mientras tanto, la situación de Maxi se fue poniendo cada vez más delicada. Tras varios meses de internación en Resistencia, fue derivado al Hospital Garrahan, en Capital Federal, donde permanece desde septiembre del 2016. En todo este lapso de tiempo ha vivido literalmente un infierno: ha sufrido incontables operaciones, está conectado a dos máquinas y no puede comer por la boca (se alimenta por un catéter).

El estado de la víctima de abuso sigue siendo grave, ya que vive con la amenaza permanente de una infección. Para colmo, tiene una “ventana” abierta en el abdomen de 10×15 centímetros. La destrucción interna que sufrió demanda una labor quirúrgica de reconstrucción casi permanente y, además, está colostomizado para que pueda eliminar sus heces.

El menor está acompañado permanentemente por su madre, mientras que su papá, que vive de changas, se quedó en el Chaco cuidando de sus otros seis hijos, según publicó TN.

La familia de Maxi vive en condiciones de extrema vulnerabilidad y necesita desesperadamente ayuda económica. Aquellos que puedan y deseen colaborar, pueden contactarse con el Centro de Estudios Nelson Mandela, ubicado en Alberdi 338 (Resistencia), cuyo teléfono es (0362) – 442-8475.




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