Un 22 de noviembre de 1987 se  inauguró el Monumento a las Provincias, ubicado en el boulevard Avellaneda. 


En una ciudad donde el 30% de la población nació fuera de la provincia de Buenos Aires (según datos del Censo Nacional de 1991), es lógico que exista un monumento que homenaje a cada uno de los estados provinciales que componen el conjunto de la Argentina.

Si a los residentes provincianos le sumamos sus propios hijos, llegamos a la conclusión de que la mayor parte de la población puntaltense tiene sus raíces en diferentes provincias argentinas. El homenaje es aún más merecido si se tienen en cuenta antecedentes históricos que indican que las provinicias antecedieron a la conformación de la nación. Efectivamente, solamente después de que las catorce provincias se constituyeron alrededor de las ciudades que luego serían sus capitales, en 1853 se organizó el aparato jurídico del estado nacional. Y fueron las provincias quienes, con su unidad de hecho o mediantes pactos entre ellas, mantuvieron unido el edificio de la Argentina en las cuatro difíciles décadas que siguieron a la independencia.

Un grupo de residentes provincianos tuvo la iniciativa de llevar a cabo la construcción de un monumento que rindiera homenaje a Punta Alta, por ser la que cobijó a miles de personas que, por diferentes circunstancias, tuvieron que abandonar sus lugares nativos e instalarse aquí. De allí nace la característica identidad rosaleña, forjada de la interacción cultural de cada una de las identidades provincianas y reflejada en la proliferación de centros provincianos, peñas nativistas y otras expresiones del sentir de la gente del interior.

Fuente: Archivo Histórico Municipal de Punta Alta






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