La crisis del sector yerbatero en Misiones dejó de ser una advertencia para convertirse en una señal de alarma concreta. Una investigación sustentada en denuncias de productores y datos oficiales revela la circulación masiva de cheques rechazados emitidos por empresas, cooperativas y secaderos que participan en la compra de hoja verde, una práctica que amenaza con quebrar definitivamente la cadena de pagos.
La información surge de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y expone un patrón reiterado: firmas con antecedentes financieros comprometidos continúan operando en el mercado primario, trasladando el riesgo económico al pequeño productor, el sector más frágil de la actividad.
Según la reconstrucción que realizó el medio de comunicación Misiones Online, cada una de las empresas denunciadas acumula entre 100 y 350 cheques rechazados por montos millonarios, distribuidos en distintas cuentas y entidades bancarias. El volumen excede ampliamente cualquier contingencia comercial aislada y configura un escenario de estrés financiero severo y sostenido en el tiempo.
En los registros oficiales, varias de estas firmas figuran bajo situación crediticia 3 (riesgo medio) y situación 4 (alto riesgo de insolvencia), una categoría que alerta sobre una elevada probabilidad de incumplimiento y suele estar asociada a deudas de difícil o nula recuperación. Pese a estas señales, las operaciones de compra de hoja verde continuaron realizándose mediante cheques diferidos, muchos de los cuales nunca fueron honrados.
El esquema denunciado responde a una lógica conocida en contextos de crisis profunda: empresas con problemas de liquidez utilizan cheques como forma de financiamiento informal, sin respaldo real. Cuando esos documentos son rechazados, el impacto no se diluye en el sistema financiero, sino que recae de lleno sobre el productor, que queda sin cobrar y sin margen para sostener su estructura productiva.
La acumulación de cheques sin fondos no sólo compromete los ingresos actuales, sino que bloquea el acceso al crédito, paraliza la próxima cosecha y empuja a muchos productores a recurrir al endeudamiento informal, profundizando la precariedad del sector.
Firmas y personas bajo observación
La investigación permitió identificar a personas físicas y jurídicas señaladas como emisoras de cheques rechazados, varias de ellas con trayectoria y presencia en el circuito yerbatero misionero, lo que eleva el nivel de alerta por un posible efecto dominó. Entre los nombres que figuran en los registros y denuncias se encuentran:
Marisa Andrea Ryll (Campo Viera); Diego Orlando Bahniuk; Renato Fernando Lewtak; Del Nor S.R.L. (yerba mate Delnor); Agro Industrial Itatí S.R.L. (secaderos en Guaraní, Campo Viera y Pindaití); Roberto Diego Jacovoski (El Soberbio); Agro Moreno S.R.L. (secadero de Aristóbulo del Valle); Víctor Orlando Zdanovivicz; Yerbatera Lewtak S.R.L. (Campo Viera); Felisa S.R.L. (yerba mate Sol y Lluvia); Cooperativa de Trabajo La Hoja Ltda. (San Ignacio); Cooperativa Agrícola Km. 16 – Yerba mate Progreso (Oberá); Don González S.R.L. (secadero de Alberdi); Francisco Gamarra – Establecimiento Alto Verde (Puerto Esperanza); Cristian Omar Lewtak (Campo Viera); Los Jesuitas S.R.L. (Campo Viera) y Molinos La Viereña S.A.S. (yerba mate La Viereña).
Productores consultados advierten que, de sostenerse este escenario, el impacto será inevitable: quiebras en el sector primario, caída de la producción y una mayor concentración económica en una actividad que históricamente se apoya en miles de pequeños y medianos productores.
En paralelo, varios propietarios de secaderos admiten que la situación financiera es “delicada” y señalan que el problema se origina más arriba en la cadena. Según explican, los molinos entregan cheques a secaderos o cooperativas, que luego son trasladados al productor, reproduciendo un esquema que termina descargando el costo de la crisis sobre quienes menos capacidad tienen para absorberla.