El obispo de Posadas, Juan Rubén Martíne, presidió las ceremonias de la Pasión en pueblos jesuíticos.


El Viernes Santo se vivió de manera muy intensa en la diócesis de Posadas. Por la mañana, el Vía Crucis viviente en reducción jesuítica de Loreto y luego la celebración de la pasión en la capilla Exaltación de la Cruz, ubicada en el Parque Temático de la Cruz en Santa Ana.

Pasaje del Vía Crucis en Loreto. (MisionesOnline)

Estas celebraciones fueron acompañadas por diferentes sacerdotes y por los integrantes del Seminario Santo Cura de Ars.

El obispo de Posadas Juan Rubén Martínez señaló que los católicos acompañan a Cristo en su momento más amargo. 

La vía procesional de Loreto se extiende en 15 cuadras en medio del monte, un espacio que fue recuperado hace poco tiempo y que tiene una gran significancia para la historia misionera.

Al mediodía Martínez presidió en la Cruz de Santa Ana la ceremonia de la pasión. “Está cruz es la cruz de los dolores actuales”.

También tomó un tema de debate actual y mencionó que “es la cruz del dolor de los niños silenciados que se les impide nacer, o que nacen y son condenados al abandono, a la marginación, a la pobreza y a la desnutrición”.

El obispo de Posadas agregó que “esta es la cruz de los jóvenes que están escondidos detrás del flagelo de las drogas y de la marginalidad”.





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