La denunciante recibe mensajes por redes sociales y sospecha de donde vienen. Anteriormente fue secuestrada y abusada.


Hace cuatro años y siendo menor de edad a Abigail la secuestraron en un auto cuando esperaba el colectivo, atentaron contra su integridad sexual, le robaron y luego la arrojaron del vehículo en movimiento. Tras realizar la denuncia, uno de sus abusadores decidió quitarse la vida. En la actualidad, recibe amenazas constantes contra su persona y también contra su familia, por lo que teme pueda ocurrirle algo en cualquier momento.

Por ello recurrió a la justicia en pedido de un botón antipánico: pero se lo niegan hasta que Cibercrímen y la Comisaría de la Mujer presenten la información necesaria en la Fiscalía.

Según afirma, desde el 26 de febrero recibe mensajes en los que describen sus horarios, lugares donde frecuenta habitualmente y también información acerca de las personas con las que trata. A Abigail la amenazan y le dicen que si se anima a denunciar estos hechos, le harán daño a su hijo y al resto de su familia.

Si llego a recibir un mensaje nuevo, automáticamente lo mando a la Justicia. Realmente necesito ayuda y quiero poder estar tranquila, más aún porque estas personas saben mucho de mi vida privada”, añadió, en diálogo con FM Libertad.

“Entre hoy y mañana se cumple el plazo que me dieron para confirmar si efectivamente iban a darme el botón o no, pero desde entonces estoy yendo a todos lados acompañada y no vivo tranquila”, manifestó la joven.

Asimismo, explicó que constantemente otra persona deben estar junto a ella y “dejar de hacer sus cosas”, desde que recibe mensajes amenazantes vía redes sociales. “Yo no soy la que se tiene que quedar con miedo y encerrada en mi casa, son ellos los que tendrían que tener miedo”, expresó.

Abigail afirmó que existen sospechas respecto a quiénes podrían ser los que le envían dichos mensajes y éstos podrían ser integrantes de la banda de abusadores que la atacaron años atrás. En esa oportunidad, ella se encontraba esperando el transporte urbano en horas de la noche cuando un auto se le acercó lentamente y de él salieron cuatro personas que la hicieron ingresar al rodado a la fuerza. Allí abusaron de ella, le robaron sus pertenencias y por último la arrojaron a la ruta.

Ella había denunciado lo ocurrido en ese entonces y según expresó “quedó todo ahí nomas” y nunca la llamaron para informarle de ninguna novedad. “Yo denuncié a dos personas, eran cuatro en total y una de las denunciadas se suicidó. En la comisaría se hicieron los identikits y lastimosamente nunca pasó más nada. Vivo con miedo porque sé que me puede pasar cualquier cosa”, aseveró.




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