Eran abusados casi a a diario, ahora viven con su tía que no tiene posibilidades para alimentarlos. 


La Justicia rescató a cuatro hermanos que eran abusados sexualmente por su padrastro. Este fue condenado a prisión junto a la madre de los menores y la custodia paso a su tía, Ángela Martínez, que no cuenta con los recursos necesarios para mantenerlos. Ahora residen en una vivienda precaria al costado del arroyo en Puerto Iguazú, la única comodidad es una letrina.

Los niños de entre 10 y 4 años sufrían los abusos casi a diario, la progenitora cubría y justificaba a su pareja. Ángela denunció la situación y debió hacerse cargo de sus sobrinos por dictamen del juez Martín Brítes que según ella “sabía que yo vivía de prestado“ conocía su situación económica desde el inicio del juicio. Además, la mujer que tiene una hija de dos años detalló: “Conseguí esta casita al costado del arroyo, pero no tenemos baño, solo una letrina, no tengo heladera y los chicos duermen en un colchón en el suelo“.

Por un breve período de tiempo recibió ayuda de Acción Social a través de la Comisaría de la Mujer que recolectaban prendas para los chicos. “Acepté quedarme con los chicos porque no quiero que los separen y los adopten diferentes familias, además me prometieron ayuda, mi marido trabaja pero no alcanza con un solo sueldo, y yo no puedo trabajar con la nena chiquita y con mis sobrinos que requieren mucho cuidado”, afirmó la mujer.

El estado de salud de los pequeños es la principal preocupación de su tía. Están con bajo peso e ignora si tienen las vacunas necesarias. “Los llevo a control en el CAPS (Centros de Atención Primaria de la Salud), pero no los pueden vacunar, no tengo los carnets, yo no sé si mi hermana los llevaba a control regularmente“, dijo. Además aseguró que los menores no recibieron asistencia psicológica: “El personal del Hogar de Día me dijo que los vendrían a buscar, pero nunca vinieron. Los chicos viven hablando de lo que pasaba en la casa con su madre”.

Ángela sigue buscando ayuda en todos los lugares que puede, la Asignación Universal sería una asistencia útil para ellos, aunque en ANSES le dijeron que tardará meses en efectivizarse el trámite. “Mientras tanto los chicos pasan hambre, me angustia cuando me dicen ‘tengo hambre’ y no tengo qué darles“, expresó. El martes pasado Acción Social Municipal se acercó a la casa para donar algo de mercadería.

Después de tanto reclamar, me trajeron leche, arroz, harina y fideos, pero no tengo verduras, ni carne, así que les hago arroz con leche. Estoy desesperada, yo los amo y de todo corazón me quedo con ellos, pero no sé cómo darles todo lo que necesitan”, explicó la tía.

A nivel estatal, desde las oficinas de vice gobernación de la provincia aseguraron que buscarán la forma de acelerar los trámites para las asignaciones. También prometieron enviar colchones y camas. Mientras esperan una solución, un grupo solidario junta ropa, calzados y alimentos. Aunque, la mayor preocupación de la familia es encontrar un nuevo hogar, ya que al vivir al costado de un arroyo carecen de seguridad, según publicó El Territorio.






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