Además se encontrarían en crisis debido a que por falta de cobro no pueden cancelar sus deudas por consumo energético.


El gobierno provincial debe millones de pesos a 53 cooperativas de agua. Las asociaciones se encuentran en crisis ya que ante la falta de pago no pueden deshacerse de las deudas por el consumo energético.

Las cooperativas nucleadas en la Federación Misionera (FEMICAP) suministran agua potable a escuelas, comisarías, hospitales y centros de salud pero no logran cobrar lo que se les debe ya que el Estado provincial no les paga o cobran un porcentaje mucho menor de la deuda. Su situación se agrava por no poder intimar al gobierno a pagar ni sumar intereses al cobro.

Además la empresa de energía eléctrica EMSA ya les exigió ponerse al día con sus propias deudas por el consumo energético. Varios integrantes de las cooperativas también se han quejado de que su presidente, Juan Carlos Gutiérrez no realiza los reclamos necesarios porque habría tenido el apoyo del ex gobernador Maurice Closs para llegar al cargo.

La situación económica se encarece debido a que realizan facturas cada tres meses por el agua que utilizan los organismos públicos, pero el Estado no les paga, en algunos casos, desde hace dos años. En promedio, el total por cobrar llegaría al millón y medio de pesos, y el problema principal radica en que Emsa aplica intereses, “una factura de 500 mil pesos se incrementa a 650 mil por los intereses“, explicó uno de los cooperativistas.

Desde el momento en que reciben el dinero vale menos que cuando emitieron la factura. una cooperativa de la Zona Centro pagaba 70 mil pesos de luz hace cinco meses y en la última factura de EMSA le cobraron casi 250 mil pesos. “Es imposible hacer frente a estos números, somos la mayoría cooperativas chiquitas y no podemos aumentar la tarifa a nuestros usuarios porque dejan de pagar”, advirtió otro de los afectados.

Sin embargo, el gobierno provincial les debe millones y no logran la misma actualización por el tiempo transcurrido. Por lo que pierden dinero porque cobran en cuotas, con retrasos y sin intereses.

Otro de los inconvenientes sería que las asociaciones más chicas de agua pagan más por la energía que utilizan. “Las cooperativas más chicas pagamos precio minorista, como un usuario común, mientras que las cooperativas más grandes pagan un precio menor porque son distribuidoras y le agregan la recarga a sus boletas. Entonces lo que pedimos las cooperativas más chicas es que nos cobren el mismo precio de la energía que las cooperativas grandes porque nosotros no podemos trasladar los aumentos a los usuarios es un servicio público y vital”, se manifestó otro cooperativista, en conversación telefónica con Primera Edición.
  

“Nuestro planteo es que brindamos un servicio público que no podemos aumentar mucho. Siempre pedimos que EMSA nos venda energía al mismo precio que a las eléctricas porque nos están cobrando como usuario común. Pedimos encasillarnos como servicio público con el precio más barato”, agregó el dirigente consultado que prefirieron quedar en el anonimato.




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