Se llama Osvaldo Suárez, nació en Jardín América, pero todos lo conocen por su nombre artístico: "El Mismísimo Diablo" o "El Mismísimo", así nomás.


“Imbécil” suena más fuerte y degradante que tonto, pero significa lo mismo, según la realeza de la lengua hispana. Pero en boca de “El Mismísimo Diablo” esta y otras muletillas simples suenan a inocente chanza, casi una broma infantil. 

Y aunque no se crea, es el epíteto que usó “El Mismísimo Diablo” de Oberá, Misiones, para hacerse famoso en las redes sociales. Y cuando su fama llegó a Tinelli, explotó en Instagram.

Sus otras muletillas graciosas invitan a tomar una “birren” (cerveza en el mundo “Diablo”), alegran a los “chikens” sin distinción de género, o lo acompañan pintando su “casitens” de madera.

Hace unos días en el estadio de Guaraní asistió a un festival benéfico junto a Brian Bulley actor de “El Marginal”. Anunció su presencia en el Bailando y prometió “tirar unos pasitens” con las “chikens”.

Toda Misiones esperaba este lunes la actuación del influencer más afamado de la provincia. Tanto o más, ahora, que la bellísima Ingrid Grudke o el corredor Carlitos Okulovich, también de Oberá. O antes, como el futbolista “Lobo” Rodolfo Fisher o el basquetbolista “Finito” Ernesto Gehrmann, también obereños. 

Osvaldo Suárez, con su cuenta en Instagram diabloiguazu y sus videos en la red arrasó en Misiones y traspasó fronteras. Y también diques culturales, prejuicios y altanerías de comarca.

En uno de sus posteos presentó a su mujer, una alta y espigada morocha misionera, y a sus dos hijos. “El Mismísimo” no para. Aunque su primera aparición mediática a nivel nacional ocurrió cuando ingresaba a una comisaría junto a dos policías.

Eso ya pasó para Osvaldo “El Mismísimo Diablo”, que hace presencias en boliches, asiste a espectáculos benéficos y anda feliz por la vida. E invita: “¡Aguante el reviro con güevens!” y se despide con un ronco “¡Imbéééécil!!.





Comentarios