La "vieja estación" del Urquiza, que arranca en Chacarita y llega a Posadas, fue elevada nueve metros. Pero comenzó a hundirse.


Lo que se ve frente a Posadas es el Paraná, pero también es la cola del lago de Yacyretá. A un costado está la vieja estación de trenes del Ferrocarril Urquiza que comienza en la porteña Chacarita de la Ciudad de Buenos Aires.

Cuando arrancó Yacyretá, el agua subió a 85 metros sobre el nivel del mar y para salvar la estación que estaba a 76 metros sobre ese nivel, la desarmaron (sic) y la volvieron a armar por encima del lago.

Cemento para el subsuelo y sótanos de la vieja estación de trenes de Posadas, cabecera del Ferrocarril Urquiza. (MisionesOnline)

Lástima que la base fue rellenada con arena. Y tanta lluvia y tanta corrient del Paraná desestabilizaron la estación hoy convertida en Estación Vía Cultural de Posadas. Es el corazón que bombea la sangre de cuanta movida cultural seria o festiva tiene la ciudad.

Los posadeños aman ese lugar y los turistas lo admiran porque desde allí se observan el río majestuoso y las bellas líneas del Puente Internacional Posadas-Encarnación.

Las obras para “curar” la base de la estación ferroviaria de Posadas demorarán por lo menos nueve meses. No se podrá visitar hasta dentro de un año. (MisionesOnline)

Pero se empezó a hundir, la arena cedió y el agua filtró en los cimientos. Por eso este viernes le transfundieron a los sótanos y subsuelo de la “vieja estación” miles de litros de cemento casi líquido, que luego fraguará en una sólida estructura de soporte.

“La base está” y habrá que ver cómo este ícono de la vida posadeña, lugar de despedidas y rupturas, pero también de amores apasionados, soporta el embate del río eterno.     

La vieja estación donde llegaba “El Gran Capitán” desde Chacarita en Capital Federal, en plena demolición diez años atrás. (MisionesOnline)

Por ahora, como informó MisionesOnline, la exestación del Ferrocarril Urquiza permanecerá cerrada al público entre 9 meses y un año ante las filtraciones y desniveles ocasionados por las constantes lluvias. Sólo se mantiene firme el busto de don Justo José de Urquiza, el que batió a don Juan Manuel de Rosas en Caseros y fue el primer presidente de la Confederación.

Mónica Leyria, directora general de Administración y Control de la Estación, informó que hace tres años alertaron sobre las filtraciones de agua y desniveles en la infraestructura. Eran como un hilito de humedad hasta que comenzó a inundarse y ceder la base.

“Tenemos cerrado al público, pero funcionamos desde el lado administrativo. Tenemos personal reducido (…) la licitación decía nueve meses pero se puede extender hasta un año de trabajo”. Por ahora fueron inútiles los inentos de consultar al arquitecto Juan Carlos Balsari, el cerebro que estaría a cargo de la obra.

Hace más de 20 años los vecinos libraron una batalla que llegó hasta la Corte Suprema para impedir que Yacyretá demoliera el viejo edificio. Fue inútil, la estación con su campana, su reloj de números romanos y su plataforma fue demolida. Pero eso sí, la volvieron a armar. El río Paraná y el lago de Yacyretá dijeron que no y fueron más eficaces que la piqueta original.





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