Kristalina Georgieva visitó Vaca Muerta junto a Luis Caputo y el presidente de YPF
La comitiva del FMI recorrió las instalaciones de Loma Campana, uno de los yacimientos que explota YPF.


La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, visitó este martes las instalaciones de Loma Campana, uno de los principales yacimientos de la formación de Vaca Muerta, usina de los dólares que Argentina necesita para apuntalar su economía.

La funcionaria recorrió distintos lugares del campo productivo que es una de las áreas principales que explota YPF.
Georgieva viajó a Neuquén junto al ministro de Economía, Luis Caputo, y fue recibida en la provincia por el CEO de YPF, Horacio Marín, y el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa.
La comitiva del FMI incluyó a todo el staff que sigue el caso argentino: Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental; Luis Cubeddu, subdirector de ese departamento; y Joyce Wong, jefa de misión para la Argentina.

Tras el arribo al aeropuerto provincial, en medio de un fuerte operativo de seguridad, la comitiva abordó helicópteros para llegar a la formación.
Durante la visita recorrió áreas de perforación y mantuvo contacto con directivos de las empresas que trabajan en la zona.
“Tuvimos una reunión muy productiva y recorrimos un equipo de perforación de última generación, donde pudo conocer el trabajo de nuestra gente, de las empresas que nos acompañan todos los días y el nivel de tecnología y eficiencia que alcanzamos”, afirmó Marín.

Georgieva identificó al sector energético argentino como uno de los principales impulsores de la economía argentina. El FMI entiende que el potencial de Vaca Muerta cambiará la matriz productiva de la Argentina y que además le permite al país una nueva planificación de sus finanzas públicas a partir de dejar atrás la dependencia de los ingresos del sector agropecuario concentrado en el segundo trimestre del año.
“Compren y sigan comprando”, fue la frase que Georgieva le dejó al presidente del Banco Central, Santiago Bausili, en su paso por Buenos Aires.
El FMI quiere que Argentina no deje pasar la oportunidad para que el Banco Central fortalezca su posición adquiriendo la mayor cantidad de dólares posible para blindarse ante el proceso electoral de 2027.
Tras una minuciosa selección realizada por la oficina del FMI en Buenos Aires, en la noche del lunes, Georgieva cenó en un exclusivo hotel porteño con una decena de los empresarios más importantes del país.
Los empresarios elegidos: Jorge Brito (Banco Macro), Eduardo Elsztain (IRSA), Marcos Bulgheroni (Pan American Energy), Pierpaolo Barbieri (Ualá), Juan Martín de la Serna (Mercado Libre), Daniel Novegil (Ternium), Martín Pérez de Solay (Glencore), Mariana Schoua (AmCham), Isela Costantini (Strategic Advisor) y Catalina Cascio (Ferrosider).
Si bien en un principio se había especulado con la posibilidad de que Georgieva ampliara el número de reuniones a más sectores de la vida económica del país, la convocatoria fue restringida. Dentro del grupo no hubo ningún representante de los sectores a los que identificó como los perjudicados por el actual modelo económico.
De allí que la conversación estuvo lejos de contemplar la situación económica y social del día a día que viven los argentinos a partir del plan que se está ejecutando.
Fue una cena con carnes asadas y buenos vinos, marcada por el protocolo y en la que se sobrevolaron en forma superficial los temas que afectan al “círculo rojo”. En la mesa no hubo representantes directos de áreas clave como la industria o la construcción.
La situación política del país y la reelección del proyecto político que encabeza Javier Milei fue parte del temario, sin que se haya despejado la incertidumbre que genera un escenario económico que no derrama.
Las definiciones fueron lavadas, como suele suceder en este tipo de encuentros, en los que ninguno de los participantes cree conveniente sobresalir.
Georgieva consultó por el tema impositivo y la elevada carga sobre las empresas, pregunta cuya respuesta está implícita en el nivel de gasto que tiene un país donde el 60% de su gasto público corresponde a la asistencia social. El FMI lo tiene claro y lo expresa en cada uno de sus documentos.
Sin una mención directa, la directora gerente del FMI sugirió que en ningún caso se espera que el repunte de la economía venga por una corrección abrupta del tipo de cambio.
Georgieva insistió en que se necesita una ampliación del sistema financiero para bajar el costo del crédito y un especial incentivo a las concesiones de obras viales para incentivar la construcción. La coincidencia de ambos sectores de la mesa fue que el rumbo del Gobierno es el correcto.