Lucas Benítez encontró una manera poco convencional de unir su pasión por el patinaje con una forma de ganarse la vida. A sus 35 años, el vecino de Villa Bosch recorre los vagones del subte porteño sobre ruedas, donde realiza acrobacias y coreografías con las que busca cambiarle el ánimo a los pasajeros.
Conocido como “Mancha”, el patinador convirtió el transporte público en su escenario y los patines en su herramienta de trabajo. Su espectáculo se diferencia de las propuestas habituales de vendedores, músicos, cantantes, bailarines y freestylers: se cuelga de los caños, salta y se desplaza a gran velocidad por el vagón.
Detrás de sus presentaciones hay, además, una extensa historia vinculada al deporte. Benítez comenzó a patinar cuando era chico, aunque una mala experiencia provocó que se alejara de la actividad durante varios años.
“Me encontré a Mimí (Cavaco) y Nano (Tribbiani) en una feria y me convencieron para que volviera a entrenar”, recordó sobre el momento en el que, cuando tenía 20 años, decidió ponerse nuevamente los patines.
El regreso terminó dando resultados: consiguió cinco medallas de oro y una de plata en campeonatos nacionales. Sin embargo, pronto se encontró con una dificultad habitual para quienes practican disciplinas amateur en Argentina: los logros deportivos no necesariamente alcanzan para vivir.
El video viral del momento en el que le meten el pie a Lucas
Lucas Benítez reapareció en las tendencias debido a la repercusión que tuvieron en redes sociales (TikTok, Instagram y X) nuevos videos capturados por usuarios. En las filmaciones se lo ve realizando sus complejas rutinas de baile y giros en el espacio reducido de los vagones en movimiento de la Línea B del subte.
Sin embargo, en un momento se puede ver como alguien que está en el vagón le pone el pie para hacerlo tropezar, haciendo peligroso su acto.
Cuánto gana Lucas Benítez haciendo piruetas en el subte
Fue entonces cuando el subte se convirtió en una alternativa laboral. Allí desarrolló una rutina propia que combina música, patinaje y acrobacias y que, según explica, tiene como principal objetivo “alegrar el viaje de los pasajeros”.
Su jornada no tiene horarios demasiado rígidos, aunque intenta mantenerse alejado de las horas pico. La razón es sencilla: necesita espacio dentro de los vagones para realizar las piruetas sin interferir con los usuarios.
En cuanto a cuánto puede recaudar, Benítez aseguró que no existe una cifra fija y que los ingresos dependen incluso del momento del mes.
“El precio va variando según el humor y el momento del mes, pero en general estoy en los $20.000 por día. Un buen sueldo quizás un domingo está alrededor de $40.000, veo que es algo que gusta”, explicó hace un año.
Su espectáculo también fue cambiando con el paso del tiempo. “Es una rutina que se fue adaptando, pero sé que a la gente le gusta. No le falto el respeto a nadie”, sostuvo. Incluso utiliza unos patines diferentes a los que lleva a las competencias para evitar arruinar el equipamiento deportivo.
La historia de “Mancha”, el patinador que sorprende a los pasajeros
Benítez nació con un angioma plano, una afección provocada por la proliferación de pequeños vasos sanguíneos superficiales y que se manifiesta como una mancha rojiza o violácea sobre la piel. En su caso, además, le reduce la visión del lado izquierdo.
Sin embargo, asegura que esta condición nunca fue un impedimento para dedicarse al patinaje ni para trabajar como artista callejero.
“Yo no tengo ninguna discapacidad y no le voy a sacar el puesto a chicos que sí la tienen. Laburo en un subte y vivo de esto, cobro una pensión no contributiva que me ayuda a pagar mis entrenamientos y algunas competencias, pero puedo sustentarme con el trabajo”, contó.
Aunque existen tratamientos con láser que podría realizarse en el rostro, explicó que son procedimientos invasivos y costosos.
Más allá del dinero que consigue diariamente, Lucas asegura que las mayores recompensas de su trabajo aparecen en las historias que le cuentan los pasajeros.
“Hubo gente que me ha dicho ‘tenía fobia al subte y con vos la perdí’, o cosas como ‘tenía una entrevista de trabajo y me transmitiste buena energía para afrontarla’... eso para mí no tiene precio”, relató.
Esa respuesta es, precisamente, una de las razones por las que continúa presentándose prácticamente todos los días. No tiene una rutina convencional de descansos, feriados o vacaciones y, en ocasiones, también lleva su espectáculo al Tren Urquiza, que utiliza para regresar hacia Villa Bosch.
“Lo que más me gusta es ver cómo es que la gente se desconecta del celular y se detiene a grabarme, sale un poco de su realidad. Yo creo que la gente me ayuda porque le hago un bien”, expresó.
Entre las canciones que utiliza para sus coreografías se encuentra una de “Frozen”, la exitosa película de Disney. Sus presentaciones llegaron a generar incluso el rumor de que la compañía se había puesto en contacto con él. Sin embargo, el propio Benítez desmintió esa versión y aclaró que nunca existió tal acercamiento.