Fue arrojada de un taxi en una zanja. El culpable tiene arresto domiciliario. 


La mujer que fue golpeada por un taxista a fines de enero, Esmeralda Sequeira, en la ciudad de Paraná, contó a UNO cómo fue haber vivido la terrible experiencia de haber sido dada por muerta y qué sintió en el momento. A su vez, agregó su temor sobre la condena que le dieron al acusado siendo arresto domiciliario, con tobillera electrónica.

“Fue el 28 de enero, estaba trabajando en Paraná, en calle Belgrano y Alem. Él me levantó en el taxi, me llevó a un lugar y empezó a ahorcarme y golpearme. Solo me acuerdo que era calle Las Garzas, y cuando recuperé el conocimiento estaba en una zanja”, recordó Esmeralda.

Dijo que me llevaba ahí para que no viera nadie, por el auto que no era suyo, él era chofer. Cuando llegamos, me da el dinero que le había pedido y me dice que cruzara para el asiento de atrás. Él sale del auto, veo una actitud rara y no me bajo, sino que me cruzo por entremedio de los asientos. De todas maneras no tenía para dónde escapar porque era un descampado. Me dice ‘acostate’, y cuando me acuesto se me tira encima y empieza a ahorcarme. Yo lo único que me acuerdo es que lo rasguñé en la cara“, contó la mujer.

“Cuando me levanto y me acuerdo lo que me había pasado, empecé a correr, hice una cuadra y veo que ahí empezaban las casas. En la segunda, de dos pisos, me meto a golpear y me escondo en el fondo. Había una piscina pero me tapaban los autos. Siento que los perros empiezan a torear, me levanto a mirar y veo que el tipo vuelve corriendo al lugar. Como que volvió para asegurarse. Estaba aterrorizada, del susto que tenía veo en la parte de atrás de la casa que había una escalera y me subí al techo. Hasta que amaneció y veo un hombre que sale para ir a trabajar y empecé a gritar para que llamen a la Policía”, dijo.

Ante esto, llegó la policía, la llevaron a un centro de salud y luego al hospital San Martín. Por su parte, desde la Unidad Fiscal de Violencia de Género y Abuso Sexual se ordenaron una serie de medidas. Primero, un médico forense revisó a la víctima, constató los golpes en el rostro (tenía un derrame en el ojo izquierdo) y marcas de ahorcamiento en el cuello, lo que sustenta la carátula de Homicidio en grado de tentativa, al tiempo que estableció que no hubo violación.

Estaba yendo a Paraná no todos los días, pero bastante, y después de esto no vuelvo más”, dijo Esmeralda, y explicó: “El tipo no dijo qué hizo con mis cosas, porque en la mochila estaban los documentos de mis hijos, los míos, estaban las direcciones, y por el momento no encontraron nada. Me da miedo. Y le dieron la domiciliaria porque dicen que no tiene antecedentes”.

A nadie le cierra el caso porque no hubo violación, su pareja tiene familiares en Santa Fe, por eso me da miedo”, dijo Esmeralda, que aún intenta encontrar explicaciones al ataque que sufrió.






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