Si bien se dispuso de varios centros para evacuados, remarcan que no hay una respuesta en relación a su futuro después del derrumbe. 


El peligro de derrumbe en Diamante sigue latente pero varios vecinos del barrio Urquiza se rehúsan a evacuar sus hogares. Si bien, con la alerta meteorológica del lunes sobre tormentas fuertes en la zona muchos se fueron de sus casas, cuando se calmó la situación volvieron a sus domicilios para cuidar sus cosas. 

A pesar de que la Escuela N° 56 Francisco Ramírez tiene 16 lugares para que los vecinos se resguarden y Escuela N° 52 destinó el salón comedor para colocar unas 20 camas, a ninguno de los dos establecimientos asistieron personas en busca de ayuda. 

El peligro de desbarrancamiento es “inminente”.

“Mi casa está a unos 100 metros de la parte más comprometida. Cuando estaba trabajando vinieron unas asistentes sociales y hablaron con mi papá. No sé bien qué le dijeron, pero yo ya aclaré que de acá no me voy“, señaló Claudia Zárate en diálogo con UNO, y remarcó: “La verdad es que no me quiero ir y no tenemos adónde. Tampoco contamos con un lugar para llevarnos las pocas cosas que tenemos. Me duele esto que está pasando”.

Claudia vive a una cuadra del Cristo Pescador, una de las zonas en alerta. Si bien las noticias del “inminente” derrumbe comenzaron a girar por los medios locales y nacionales a partir del sábado, la vecina aclara que “esto no es de ahora, sino que este problema viene hace años, lo que pasa es que ahora se viralizó y con los drones se puede ver la magnitud de la situación”.

En cuanto a la negación de los vecinos por salir de la zona de peligro, Zárate comentó que no se van porque “están acostumbrados a este tipo de cosas” y criticó el accionar de las autoridades: “Da impotencia todo esto, porque pudieron haber hecho algo antes, no ahora; siempre es todo a último momento y a las apuradas […] Siempre fuimos olvidados los que vivimos acá y se acuerdan de nosotros para el voto nomas“.

“La sensación de miedo y angustia se vive todos los días, porque estamos todo el tiempo pensando que en cualquier momento se cae la barranca y se lleva alrededor de 15 casas, muchas de ellas de familias que trabajaron toda su vida para tener su vivienda digna”, señaló Walter Solís que vive sobre calle Antártida Argentina a pocos metros de la zona que registra mayor peligro. 

Ya son 64 familias las que están en riesgo.

En relación a las evacuaciones el vecino comentó que no se les da una solución posterior al derrumbe y eso es lo que hace que no quieran irse: “Hay vecinos que fueron desalojados de sus viviendas pero no les dieron otra respuesta. Los querían llevar al Hospital Colonia y no es un lugar para ir con criaturas, y también hay escuelas para que se refugien, pero no les dan ningún tipo de solución más allá de eso”, sostuvo.

“Las personas que viven en el barrio no quieren dejar su vivienda por miedo a los robos. No quieren perder todo lo que lograron a lo largo de toda una vida”, comentó Solís y agregó: “Los vecinos decían que si hay posibilidad de que les den una vivienda aunque sea a pagar a plazo, ellos se retiran del lugar para deshabitar la zona de peligro”.






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