Cada vez son más los que deciden viajar a otra localidad en busca de montos más accesibles, lo que derivó a su vez a que comercialicen el producto al costado de la ruta.


Se despertó la polémica luego de que cada vez más vecinos de Leandro N. Alem decidieran realizar un trayecto de 50 kilómetros hasta Itacaruaré para comprar carne que, según alegan, es más barata. Desde hace tiempo atrás se vienen suscitando estos reiterados viajes de compras.

Este accionar provocó que los comerciantes de carnes vacunas inclusive tomaran la decisión de ubicarse a la vera de la ruta y montar “carnicerías”. En lo que a los precios respecta, la gente puede encontrar un kilogramo de costilla o vacío a partir de los 150 o 200 pesos, así como la pulpa entre los 170 y 210 o el kilo de chorizo especial que oscila entre 130 y 160.

En muchos de los casos, la diferencia de precios representan un monto superior a los 80 pesos, lo que para muchos resulta un pequeño alivio al bolsillo. Ya es habitual encontrarse con las llamadas carnicerías de colonia a pocos kilómetros de Itacaruaré, a cargo de sus propietarios quienes además faenan los animales.

Explican que la negociación de precios no representa mayores problemas debido a la ausencia de un intermediario, por lo que los precios resultan más accesibles. Sin embargo, por las condiciones en las que se da la comercialización, estos puestos no cuentan con ningún tipo de habilitación.




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