Al frente de la institución estaba el cura Nicola Corradi, que fue denunciado por abuso sexual en Italia en los '70 y luego en La Plata.


El vocero del Arzobispado de Mendoza, Marcelo De Benedectis, dijo este martes estar conforme con las condenas que recibieron el lunes a dos sacerdotes y un ex empleado por abusos sexuales a niños sordos en el Instituto Próvolo, y aseguró que “nunca hubo ni un rumor” de los delitos que se cometían allí.

​Este lunes la justicia mendocina condenó a los sacerdotes Horacio Corbacho (59 años) y Nicola Corradi (83) a la pena de 45 y 42 años de prisión respectivamente, mientras que el jardinero Armando Gómez (49) recibió una pena de 18 años, acusados por abusos sexuales y corrupción de menores.

Corradi llegó a Argentina en 1970 proveniente del Próvolo de Verona, Italia, y se hizo cargo de la institución, primero en La Plata y luego, en 1998, en Mendoza. Tanto en Italia como en La Plata fue denunciado por abuso sexual.

“Nunca hubo ni un rumor, nunca, nunca, sino no hubiéramos permitido una aberración de este tipo y se hubieran tomado las medidas correspondientes”, aseguró el religioso en declaraciones formuladas a la prensa local.

En ese marco, el portavoz del Arzobispado mendocino añadió que “nadie sabía de esta barbaridad“, y que a partir de este caso “todo aquel que ingresa a la diócesis tiene que tener una declaración jurada del Superior Supremo que acredite no tener causas penales y aptitud psicofísica”.

Mientras tanto, desde la Santa Sede se aguarda que la sentencia de ayer quede firme y definitiva para avanzar en el proceso canónico que podría concluir con la expulsión de los sacerdotes condenados.

“Uno comprende el silencio de las víctimas, psicológicas y sociales, pero parte de la Iglesia nunca supimos nada“, dijo De Benedectis.

“Es una praxis horrible antigua que no queremos que nunca más se repita”, dijo en relación al silencio de los superiores.




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