Karen Virla (31) y Héctor Barroso (28) se manejan como dos vecinos más de La Consulta. Desde que llegaron en enero, consiguieron algo de trabajo -para mantenerse hasta que logren revalidar sus títulos-, se van acostumbrando a los inviernos crudos y hasta disfrutan como locales de un buen asado entre amigos. Sin embargo, su mente sigue en Venezuela. Sus hermanos y amigos están "regados" por distintas partes del mundo y ellos viven "con zozobra todo el tiempo" por la familia que está allá.
Nunca comulgaron con la política chavista. Marcharon y hasta tienen fotos con el líder opositor Enrique Capriles, pero sostienen que no son militantes.
Se autodefinen como unos de los tantos profesionales que “huyeron de la dictadura de (Nicolás) Maduro”, pues así califican el actual momento histórico de su país.
“Yo porque tenía la nacionalidad argentina, si no seríamos exiliados políticos en cualquier país como todos nuestros amigos”, acota Héctor. Antes, averiguaron para radicarse en Chile y Estados Unidos, pero pesó el tener la doble ciudadanía y a toda la familia paterna de Héctor en San Carlos.
“Igual, confiamos en que algún día nuestra nación se reestablezca y podamos volver, enriquecidos con las experiencias vividas en otros territorios”, acota Karen y los ojos de su pequeña Estefanía se iluminan porque añora volver a jugar con su mejor amiga, Valeria.
Karen es abogada y trabajaba en un estudio jurídico. Héctor es licenciado en Comunicación Social y técnico en Informática. En su país se desempeñó muchos años como DJ. Vienen de Maracaibo, una ciudad al noroeste de Venezuela, en el estado de Zulia. La segunda en importancia, después de Caracas, por su población y la actividad petrolera.
Su historia, con todas sus subjetividades, refleja el clima que hoy vive una porción de la sociedad venezolana. Héctor no cree que las opiniones sobre el actual gobierno estén aún tan divididas. “Ya trasciende el tema político para ser una problemática social. Un venezolano promedio hoy gana 27,57 dólares mensuales”, asegura.
“A la inflación, la inseguridad, el desabastecimiento los sufren todos los colores políticos. En el supermercado no vas a encontrar jabón, pasta dental, papel higiénico ni pañales. El que tiene recursos se lo compra a los bachaqueros”, comenta Karen y explica: “Son quienes contrabandean estas mercaderías de Colombia y las venden a precios desorbitantes sin control. Ahorita, aquello es un país sin ley”.
“Los hospitales y las farmacias están devastados. Yo rogaba que mi hija no se enfermara, porque tenés que recorrer todas las farmacias, incluso ir a otras ciudades, para conseguir un antibiótico”, expuso la abogada.
Ellos vieron en el desarraigo una salida. Lo mismo que mucho de sus amigos, que “huyeron antes”. Las dos hermanas de Karen y sus esposos -todos médicos- se mudaron a Miami (“hoy es una sucursal de Venezuela”) y Arabia Saudita. Su mejor amiga está en España. Por su parte, Héctor tiene amigos desperdigados en Chile, Buenos Aires y Paraguay.
