El Cuerpo Médico Forense le entregó el cadáver de otra persona a la familia de Raul Perafán, quien había sido velado a cajón cerrado.


El Cuerpo Médico Forense (CMF) de Mendoza entregó un cadáver erróneo a la famila de Raúl Perafán, el hombre de 64 años que fue hallado sin vida el miércoles pasado en Guaymallén tras dos días de búsqueda.

Los familiares de Perafán velaron y cremaron los restos que le fueron entregados. Tras la cremación, recibieron un llamdo del CMF que les avisaba que había ocurrido un error en la entrega del cuerpo. A raíz de esta terrible noticia, un hermano de Perafán sufrió un infarto y quedó internado en terapia intensiva, según señalaron fuentes del caso.

El director del Cuerpo Médico Forense, Javier Salinas, reconoció la grosera equivocación en comunicación con El Sol. 

Asimismo, explicó que se le inició un sumario administrativo al ayudante médico que entregó el cadáver equivocado, un hombre que lleva 35 años en el CMF.

Desde el lunes pasado la familia Perafán comenzó a vivir un verdadero calvario, cuando Raúl dejó de ser visto tras salir a visitar a su hermano.

Ese día había salido a pie desde su vivienda de Villa Nueva para dirigirse a la de su hermano en El Bermejo, rutina que hacía a diario.

Tras dos días de intensa búsqueda, un cuerpo fue hallado en un descampado contiguo al barrio Gualcamayo, en el distrito de Buena Nueva. 

Tanto los peritajes que hicieron los especialistas de la Policía Científica, como la autopsia realizada en el CMF arrojó que no habían signos de violencia y que el hombre había sufrido un paro cardiorespiratorio en su trayecto, descartando así que se tratara de un homicidio.

Tras superar el shock del hallazgo y el nerviosismo por saber si había sido o no un crimen, iniciaron los trámites para llevar realizar el velatorio y que sus seres queridos pudieran darle el último adiós a Raúl.

Cuando los restos de Perafán llegaron a la funeraria, éstos les comunicaron a la familia que iba a ser imposible velarlo a cajón abierto, tal como lo habían pedido, ya que el estado de descomposición era avanzado. Incluso, durante la ceremonia a los presentes les llamó la atención el hedor que despedía el cajón.

Una vez finalizado el velorio, los familiares de Perafán procedieron a cremar el cuerpo, poniéndole final a la despedida.

Pero horas después iban a recibir un llamado desde el CMF en el que los citaron para entregarles las pertenencias de Raúl y también les avisaron algo que los dejó sorprendidos. En la sede de avenida Belgrano las autoridades les comunicaron que habían cometido un error y les habían entregado el cadáver de otro hombre, de apellido Herrera.

Al parecer, esta persona había pasado un mes desaparecida y había sido encontrada en los últimos días, al igual que Perafán. 

La equivocación se conoció cuando la funeraria que había contratado la familia de Herrera fue a buscar el cadáver y éste no se encontraba en el Cuerpo Médico Forense. Allí, el personal se dio cuenta que el que cuerpo que había en la morgue era el de Perafán.

De ese modo, los parientes de Perafán debieron identificar el cadáver nuevamente –ya lo habían hecho en la escena– y para evitar una situación similar acompañaron los restos hasta que fue cremado.

Finalmente, la situación se solventó entregándole las cenizas a la familia de Herrera, ya que también tenían decidido cremar el cadáver. Sin embargo, la situación provocó malestar en la familia Perafán.




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