Un cuadro oficial, un bastón de paseo y cientos de papeles fueron donados al Estado por los herederos del secretario privado del expresidente.


La mendocina Úrsula Loncarich, junto con su familia, resguardó durante 86 años algunos de los elementos más preciados de Hipólito Yrigoyen. La mujer de 90 años murió en el 2016, días después de donar al Estado argentino un cuadro, un bastón de paseo, un tintero y cientos de papeles que fueron guardados por pedido expreso del expresidente antes de ser derrocado en el golpe de Estado liderado por José Félix Uriburu.

Este lunes, el Museo de la Casa Rosada presentará Confidencias, un libro que fue elaborado en base a los escritos inéditos del líder radical, que fueron preservados con recelo por su amigo y secretario personal, José Alfonso Gómez, y luego por sus herederos, en una vivienda de la localidad bonaerense de Devoto.

Gentileza: Museo Casa Rosada (fotografo: Eloy Rodriguez Tale)

Según indicó a El Sol el historiador Luciano Di Privitellio, investigador del Conicet y actual director del Museo de la Casa Rosada, llevó más de dos años reconstruir el pasado y darles forma a esas 300 hojas mecanografiadas en las cuales el dirigente intentó esbozar su primer libro y dejar plasmadas las bases de lo que él consideraba debía ser el radicalismo. “Es un libro que escribió en el 23 y que no quiso publicar. Tiene un estilo filosófico político y es doctrinario: de lo que cree Yrigoyen que es la historia argentina, el lugar del radicalismo y el lugar de él mismo en la historia país” , adelantó Di Privitellio y agregó: “Hace un balance de su gestión”. 

Todo comenzó en setiembre de 1930, cuando Yrigoyen le pidió a su hombre de confianza que se apurara a ocultar esos elementos. Minutos después, una turba enardecida ingresó a la vivienda de la calle Brasil para saquearla y levantar una pira donde el fuego consumiría sus papeles privados, muebles y objetos domésticos en plena calle, frente a “la cueva del peludo”, como la llamaban sus opositores.

Casa saqueada de Yrigoyen.

“En un principio, fuimos a verificar la autenticidad del óleo que fue pintado por de Buenaventura Espinach, donde se lo ve al presidente de cuerpo entero y con la banda presidencial. Luego, cuando nos dijeron que también había unos textos, como buen historiador me avalancé sobre ellos”, relató.

Y agregó: “Al instante entendí que se trataba del trabajo de un libro y eran la versión más completa, que esos dos capítulos que se publicaron por la editorial Raigal, de 1957, a partir de dos capítulos aportados por Horacio Oyhanarte y que se denominó: Yrigoyen en mi vida y mi doctrina. Nosotros teníamos 18 capítulos más. Pero no es todo, faltan otros y se perdieron. Lo sabemos porque hay índices e, incluso, está la sugerencia de un título.”




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