Marcela Paoloni sufrió una descompensación en el complejo del Paso Fronterizo entre Mendoza y Chile. Denunciaron que no en el lugar no había médicos.


Marcela Paoloni, de 49 años y oriunda de Córcoba, retornaba de Chile cuando se descompensó y falleció en el complejo aduanero de Horcones.

Su esposo denunció ausencia de personal médico y falta de asistencia de gendarmes, desde el Ministerio de Salud explicaron que se trató de una “terrible coincidencia”, ya que en ese momento la ambulancia que está permanente en Alta Montaña había bajado a Uspallata para cambiar su tripulación y cargar combustible.

El luctuoso episodio sucedió el miércoles por la mañana, cuando Marcela (49) y su esposo Ariel Paoloni, ambos oriundos de Marcos Juárez (Córdoba), volvían del país trasandino tras tomarse unos días de descanso. Como todo turista que retorna desde Chile, es obligatorio realizar los trámites aduaneros en el complejo Ingeniero Roque Carranza.

Marcela Paoloni en la cancha de Boca Juniors.

El esposo encontró a la mujer descompensada y sin reacción alguna, en el baño del complejo. Alertó al personal del complejo. Según denunció el hombre, los gendarmes consultados no sabían realizar RCP, carecían de tubo de oxígeno o desfibrilador y faltaba un médico para auxiliarla. Marcela falleció en el lugar. 

En pleno viaje de regreso a su hogar, en Marcos Juárez, Córdoba, Ariel, esposo de la fallecida contó cómo sucedieron los hechos en Los Horcones: “Veníamos de vuelta de Chile. Ya habíamos hecho los papeles (aduana), y cuando voy a subir al auto le pregunto a mi hija: ¿mami donde está?, y ella me dijo que se había bajado al baño”, recordó con dolor el cordobés.

Horcones

“Puse al auto a un costadito -siempre dentro del cobertizo- y aproveché para ir yo también al baño. Cuando me acerco al baño de las mujeres veo que está arrodillada en el piso, al lado de un auto, intenté socorrerla y se desplomó”, relató Ariel.

Desesperado Paoloni pidió un doctor, y “vino a ayudar un médico que estaba de turista, retirado, vecino de Villa María. Le preguntó a los gendarmes si alguno sabía hacer RCP (reanimación cardiopulmonar) y ninguno sabía. Llamaron a una ambulancia que nunca llegaba. Ya está viniendo me decían, y resulta que tardó casi una hora, cerca de 50 minutos”, se quejó amargamente y agregó: “Tampoco había desfibrilador, no había oxígeno, que era lo que pedía el médico que nos ayudó. Él bajó de su auto un maletín, le hizo los primeros auxilios, por dos veces la reanimaron, pero la tercera vez ya no la pudieron sacar adelante. El médico me explicó en la intimidad que si había un tubo de oxígeno, hoy mi señora podría estar con nosotros”, aseguró Ariel.

Conocido el triste hecho, desde el Ministerio de Salud de Mendoza explicaron que en el momento de la descompensación de la turista la ambulancia del SEC, que cuenta con chofer, médico, enfermero y equipos de alta complejidad, había bajado desde el puesto fijo de Puente del Inca al hospital de Uspallata para el cambio de personal y la carga de combustible. Fuente: Los Andes – Uno






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