La Fiscalía de Estupefacientes comprobó que un grupo de agentes falseó documentación, aportó falsos testigos y se apoderó de más de la mitad de la droga secuestrada a un narcotraficante.


El hallazgo de 12 kilos de marihuana en la seccional 12da. de Mar del Plata desató un escándalo en la fuerza de la ciudad y ascendió rápidamente a autoridades provinciales. La Fiscalía de Estupefacientes comprobó que un grupo de agentes de dicha comisaría falseó documentación, aportó falsos testigos y se apoderó de más de la mitad de la droga secuestrada a un narcotraficante.

El diario Clarín reconstruyó la maniobra e indicó que un grupo de agentes destinados allí el año pasado, a partir de una denuncia de un robo que nunca ocurrió, alterando documentación para obtener una orden de allanamiento y con un falso testigo, se quedaron con más de la mitad de la droga secuestrada a un narco: sólo blanquearon 8 kilos y se quedaron 12.

El fiscal de estupefacientes Leandro Favaro dio a conocer que investiga una causa por los delitos de falsedad ideológica de instrumento público y falsa denuncia, precisó que los imputados son once.

Entre los imputados, se reconoció al ex comisario de esa dependencia, Gustavo Ruiz, que afrontará cargos por incumplimiento en los deberes de funcionario público junto a otros cuatro policías.

Para esclarecer los hechos, en las últimas horas se realizaron allanamientos además de la comisaría de Leguizamón y Bolívar en otras tres propiedades de la ciudad, una donde funciona una remisería.

Fiscal Leandro Favaro (Foto: 0223)

La versión de los policías corruptos sobre el caso

Tal como publicó el medio citado, el operativo se remonta al 10 de mayo del año pasado. Ese día, el comisario y otros cuatro policías, “mediante una distribución de roles, trazaron un plan común y utilizaron distintos medios ilícitos con el objeto de sustraer material estupefaciente del domicilio de Capitán Krause 1945″.

A esa dirección, contaron entonces los policías, llegaron a partir de la denuncia de un hombre que dijo que, a la medianoche, dos hombres lo habían asaltado y le robaron la billetera con todos sus documentos y el teléfono. Contaron que el denunciante dejó un mail (ningún otro dato, ni el número) con el que se podía acceder al teléfono y así pudieron localizar por GPS donde estaba el celular.

La Justicia de Garantías les concedió la orden para registrar la casa, y luego “los funcionarios policiales procedieron a insertar declaraciones falsas en el respectivo acta de procedimiento, declaraciones testimoniales, croquis ilustrativo, actas a sabiendas del origen ilícito del procedimiento que tuviera como resultado la detención de Ignacio Imérito por el almacenamiento de 7,990kg. de marihuana“. Les había ido mejor de la previsto: fueron por un teléfono: encontraron ocho kilos de marihuana.

Solo que los investigadores entienden ahora que el fin del plan tenía la finalidad de documentar la existencia de una de cantidad de drogas secuestrada “altamente menor a la efectivamente hallada” en esa vivienda. Al teléfono no lo encontraron.

El dueño de casa, Imérito, quedó detenido y por la cantidad de droga secuestrada se dio intervención a la Justicia Federal. El juez Santiago Inchausti mandó a analizar su teléfono al Cuerpo de Ayuda Técnica a la Instrucción (Cati), y a partir de los mensajes, de cruces de llamadas, comenzó a develarse el embuste.

Juez Santiago Inchausti (Foto: Misiones On Line)

Menos al narco, la intrincada maraña involucra a todos: al que denunció el robo del teléfono; a un pariente suyo, que fue testigo del allanamiento; a los policías y a allegados a éstos, de una remisería, que obtuvieron el dato de que en Krause al 1900 había escondidos 20 kilos de marihuana.

Los allanamientos

En los allanamientos que tuvieron lugar el mediodía del jueves, que incluyó requisas personales al ex comisario y a una ex oficial de la seccional 12da., en busca de sus teléfonos, se secuestraron los libros de guardia de los días 9, 10 y 11 de mayo del año pasado.

También, documentación en la remisería, celulares de los remiseros, del falso denunciante y de su yerno, el testigo trucho, indispensable “para colaborar con el manejo irregular del procedimiento” y ver cómo unos 12 kilos de marihuana se esfumaron.




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