La historia del veterano de la guerra de Malvinas británico que vive en Argentina por amor

Una historia de amor lo llevó a la Patagonia y se transformó en el único veterano británico de la Guerra de Malvinas que vive en el país. 

La historia del veterano de la guerra de Malvinas británico que vive en Argentina por amor
James Richards, único veterano de guerra británico que vive en Argentina

James Garry Richars era suboficial de la Marina Real británica. Estaba regresando a Inglaterra desde Africa cuando se desató la guerra de Malvinas. Tuvo que abordar el HMS Antelope y partir a las islas. Esto marcó su vida: rechazó la pensión de veterano, dejó la Marina y vino a vivir a Argentina por amor.

Cuando en abril de 1982 Argentina recuperó las Islas Malvinas, James Garry Richards era un suboficial que servía en la Marina Real británica, una fuerza a la que amaba y en la que se auguraba a sí mismo una larga carrera. El barco en el que prestaba servicio como ingeniero en armas estaba regresando a Inglaterra después de una ardua misión en el norte de África, pero repentinamente viró hacia Gibraltar, donde Richards tuvo que abordar el HMS Antelope, que partió hacia Malvinas. "Fui un virtual prisionero. No tuve derecho a elegir", evaluó.

A la tripulación le dijeron que sería algo sencillo, pero el conflicto se extendió más de lo pensado. Richards estuvo a cargo del entrenamiento de los más jóvenes, así como del equipamiento de los buques y el mantenimiento del armamento. "Hice mi trabajo mientras estuve allí, por supuesto. Pero decidí que había sido suficiente para mí", contó.

Cuando Richards regresó al condado de Yorkshire, en el norte de Inglaterra, era otra persona. Se negó a recibir la medalla del Atlántico Sur, rechazó una pensión de veterano y dejó la Marina. El equivalente a casi dos años de salarios que le obligaron a pagar para compensar el dinero "invertido" en su preparación no lo amedrentó. Así empezó su propio negocio, diseñando equipamiento especial para veteranos.

Fue su esposa, la correntina Laura Canessa, la que lo animó a contar su experiencia en Malvinas. Ella es miembro de la organización internacional Mujeres de Paz en el Mundo y tiene un vínculo directo con la guerra, a través de sus primos: el teniente Bernardo Schweizer, quien fue el primer argentino en pisar las islas en la noche del 1 de abril de 1982 junto a un cabo, y su hermano Carlos, quien llegó en la segunda nave que desembarcó y también participó de la avanzada.


La única vez que habló en público fue el 3 de junio de 2012 como invitado por dos centros de veteranos de Santa Cruz para charlar sobre la guerra. Ese día, con un gesto, reconoció la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas.

James quiere vivir en la Patagonia con su familia y quiere ser argentino. Lo único que tiene es un "Certificado de residencia precaria" que debe renovar cada tres meses, para lo cual tiene que viajar casi 440 kilómetros desde Los Antiguos hasta Comodoro Rivadavia.

James Richard, único veterano británico que vive en la Argentina
James Richard, único veterano británico que vive en la Argentina

La pareja se conoció vía Facebook y se enamoraron al instante:  36 días después Richards voló a la Argentina y 14 meses más tarde, un 2 de abril, se casaron, gracias a un permiso especial del registro civil. Se radicaron en la ciudad santacruceña de Los Antiguos, cerca de la frontera con Chile. El veterano Carlos Schweizer fue uno de los padrinos de boda.

"Cuando llegué aquí no me di cuenta qué importante era el tema. En Gran Bretaña, después del conflicto,  fue olvidado hasta hoy. Pero acá es un tema importante. Busqué el punto de vista argentino, el punto de vista británico, el de los Estados Unidos, Rusia, China y de todos lados, y saqué mi propia conclusión", explicó.

James y su esposa, Laura Canessa
James y su esposa, Laura Canessa

Esta fue una guerra que nunca debió haber sucedido y que sólo se produjo para servir a las ambiciones de dos políticos en caída que estaban desesperados por continuar con sus respectivas carreras sin importar el costo", observó, en una triple crítica a Margaret Thatcher, Leopoldo Galtieri y los kelpers.

Y tiene una opinión formada: "Los dos países tienen explicaciones muy convincentes, pero el peso de la evidencia objetiva de las fuentes no interesadas me lleva a la inevitable conclusión de que las Malvinas son argentinas", sentenció.