Buscarán identificar al alférez Ricardo Sánchez, gracias a la aprobación de su viuda y su hija.


Argentina y el Reino Unido se encaminan a sellar una adenda al acuerdo que permitió exhumar los cuerpos de 121 tumbas que no estaban identificadas en Darwin, entre 230.

Según consignó Clarín, fue gracias al consentimiento de la familia de el primer alférez Ricardo Julio Sánchez, quien se encuentra en una fosa colectiva y que estuvo integrada a ese acuerdo conocido como Plan Proyecto Humanitario.

Todo ocurrió en mayo de 1982, cuando un helicóptero con el Escuadrón Alacrán de la Gendarmería Nacional envió una misión especial sobre las islas. La aeronave se aproximaba a su objetivo cuando fue alcanzada por un misil británico que golpeó a la altura de su cola.

Allí murieron Sánchez, el subalférez Guillermo Nasif, el sargento ayudante Ramón Gumersindo Acosta, los cabos primeros Marciano Verón y Víctor Samuel Guerrero, el cabo Carlos Misael Pereyra y el gendarme Juan Carlos Treppo.

(Foto: REUTERS/Marcos Brindicci)

Sánchez figuraba con su nombre y apellido en una tumba junto a otros “Soldados argentinos sólo conocidos por Dios“, como parte de los enterramientos que se hicieron en Darwin en 1983, encabezados por el capitán británico Geoffrey Cardoso. Con la reestructuración del cementerio de 2004 aparecieron en su placa tres nombres más: el de Héctor Walter Aguirre, Mario Ramón Luna y Luis Guillermo Sevilla.

La placa del alférez estaba mal, ya que eso no figuró así entre 1983 y 2004. Pero al estar Sánchez en una fosa colectiva, cuya apertura no estaba contemplada en el acuerdo firmado en 2016, había que conseguir el consentimiento de la familia, que no lo daba.

La viuda del alférez Sánchez, Hilda Morend, y su hija, finalmente dieron su aprobación esta semana y una muestra de ADN

El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, viajará el domingo a Ginebra para entrevistarse con Dominique Stilhart, Director de Operaciones de Comité Internacional de la Cruz Roja. Además, el funcionario se verá este viernes con el embajador británico en Buenos Aires, Mark Kent




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