Una pareja de La Plata contó cómo lograron tener a su hija, después de años de espera e intentos. 


Una pareja que se conoció en La Plata, contó cómo a lo largo de su relación fueron aumentando las ganas de compartir más cosas juntas, para lograr dar con lo que tanto ansiaban, un hijo. En el medio del proceso, crearon un emprendiminto y no solo les fue bien en él sino que con los ingresos pudieron pagar los tratamientos de inseminación para poder tener un hijo. 

Se trata de Rosario y Luz, dos mujeres que se conocieron en el 2008, se casaron y empezaron con el deseo de ser madres. A lo largo del trayecto, Rosario se hizo tres tratamientos en baja complejidad y Luz en total cinco. 

En diálogo con TN,las mujeres contaron que para poder realizar los tratamientos que necesitaban, empezaron con un emprendimiento propio, un proyecto para bares de pastelería externa. 

Todo por ser madres: crearon un emprendimiento para poder pagarse los tratamientos y después de ocho intentos nació Zoe

Gracias a los ingresos del proyecto, y de los trabajos que tenía cada una, pudieron realizarse los tratamientos, y en el primero de alta complejidad que se hizo Luz, logró quedar embarazada pero en la semana 6 se detuvo. 

Por tal motivo, la mujer tuvo que hacerse análisis e investigaciones, donde lograron descubrir que Luz tenía problema de coagulación en la sangre, una enfermedad llamada Von Willebrand que complicaba su estado. 

Pero su perseverancia y fuerza fue más fuerte que los problemas de salud, lo que llevó a la pareja a que finalmente, “quedaran embarazadas”– como dicen ellas-. 

“Esperamos quince días a que nos dieran el resultado de la “beta espera”. Sonó el teléfono y nos avisaron que era positivo. Ahí, nos largamos a llorar las dos. Algo que aprendimos después de la situación del primer embarazo es que hay que esperar para contárselo a la familia hasta la semana doce. Ser madres a los cuarenta es hermoso y desgastante, pero es tan divertido y más que nada, es un amor que te conmueve”.

Todo por ser madre

​Finalmente, Zoe nació, y “con un pan debajo del brazo, porque lo que empezó siendo un proyecto para bares de pastelería externa para pagar los tratamientos, terminó convirtiéndose casi en otro hijo más. Estamos con el emprendimiento que no para de crecer. Algo que muy pronto esperamos hacer también como familia, con algún integrante más”.






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