En la causa también están imputados dos sacerdotes: Nicolás Corradi, está siendo juzgado en Mendoza por similares delitos ocurridos en el Próvolo de esa ciudad y Eliseo Pirmati, que se aguarda sea extraditado de Italia.


La fiscalía penal de La Plata pidió hoy la elevación a juicio de la causa que investiga a un hombre que trabajó como profesor de informática en el Instituto Próvolo de La Plata, durante la década del 80 y 90, y que está acusado de abusar sexualmente de al menos cinco sordomudos alojados allí, informó una fuente judicial.

Se trata de José Ángel Brítez, quien fue detenido el 29 de abril último en su casa de la localidad de Jardín América, provincia de Misiones, por orden del juez Jorge Moya Panisello, en el marco de la causa que instruye la fiscal penal platense, Cecilia Corfield.

Detención del profesor José Ángel Brítez, como presunto integrante de una red de atacantes sexuales. (Policía de Misiones)

José Ángel Brítez, acusado de graves delitos (web).

Corradi y Pirmati, los dos sacerdotes, y Britez trabajaban en el Instituto Próvolo de La Plata, ubicado en las calles 47 y 25 de la capital provincial, donde la fiscal dio por probado que “existieron abusos en Próvolo La Plata” y del que Corradi “fue la máxima autoridad del instituto desde 1970 a 1997”.

Nicolás Corradi (web).

Eliseo Pirmati (web).

Una fuente judicial confirmó a Télam que “la fiscal Corfield pidió al juez de Garantías platense, Eduardo Silva Pelossi, la elevación a juicio de la causa en la que está imputado Brítez, quien hasta el momento se mantuvo en su postura de hacer uso de su derecho constitucional y negarse a declarar “.

Corfield pide se juzgue a Brítez por los delitos de “abuso sexual simple agravado por su condición de guardador o educador, abuso sexual con acceso carnal reiterado agravados por lo menos cinco hechos, y corrupción de menores agravada por el medio comisivo y por la edad de la víctima, los dos primeros en concurso real entre sí, y a su vez en concurso ideal con el último”.

En el pedido de elevación se detallan los maltratos, golpizas y abusos sexuales que padecieron dos víctimas, en ese entonces de 8 y 10 años, respectivamente, quienes permanecían internadas en el Próvolo de La Plata, porque sus familias vivían en otras provincias, relatan cómo eran sorprendidas en sus camas o en el baño por Brítez, quien “los accedía carnalmente o introduciéndole los dedos de su mano en el ano”.

Las víctimas, a raíz de estos abusos, sufrieron “un daño en la salud psíquica irreparable, tanto en su sexualidad como en su vida diaria, angustia, desazón, deseos de autoeliminación, venganza”.

Los abusos constatados se cometían el sábado “día en que disminuía el número de alumnos internados y sólo quedaban los que no tenían familia”.

La fiscalía especial a cargo de Cecilia Corfield inició esa investigación a fines de 2016, luego de que se conociera que los sacerdotes Nicolás Corradi y Horacio Corbacho, detenidos en Mendoza acusados de abusar sexualmente de varios hipoacúsicos del Instituto Próvolo de esa provincia, también habían trabajado en el Próvolo de La Plata.




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