La joven, nacida en nuestra ciudad, trabaja en el equipo de porristas en la NFL, la liga de fútbol americano, para los Miami Dolphins.


Agustina Sol Brischetto, oriunda de La Plata, había sido porrista de Boca Juniors, y se animó a probar suerte en la península de Florida, al sur de Estados Unidos.

Agustina hablo en Radio Cantilo sobre esta experiencia, detallando que “lo que quiso hacer el equipo de los Miami Dolphins Cheerleader fue juntar personas de América Latina para tener más representación allá junto a la comunidad de la ciudad. Llevaron gente de Brasil, Colombia, México, Argentina, entre otros. Allí hicieron audiciones y me llevaron hacia Miami”.

“Esa vida, en algún momento supe decir que es tal cual lo ves en las películas. Es otra cosa, algo a lo que no estamos acostumbrados. El nivel de fanatismo es como el nuestro por el fútbol, pero se vive de otra forma. Fui porrista de Boca y puedo comparar los dos momentos. Allá a veces son cuatro horas de show y para toda la familia, que es lo que más me gusta. Está bueno, pero para mí fue bastante difícil adaptarme al baile y a lo que sucede. Igual fue una experiencia muy linda”, agregó.

Agustina Sol Brischetto, de La Plata a la NFL (web).

Acerca de su adaptación como bailarina, Brischetto reconoció que le costó, ya que en Estados Unidos la animación se vive de otro modo: “Es un estilo y lo que pasa es que las chicas lo viven desde pequeñas, en la escuela y la universidad hasta llegar a la NFL. Ellas nacen con esto y nosotros tenemos que aprenderlo. Fue un proceso de adaptación en cuanto a look también, porque tuve que aprender cómo arreglarme el pelo y el maquillaje. Entré de grande, ya que hay chicas que entraron recién salidas de la secundaria o universidad, mientras que yo lo hice a los 27. Para mí fue un tesoro haber estado ahí”.

“Durante mi primer año tuve que aprender el juego, de hecho me hicieron jugar para que lo conozca más. Nos enseñaron bastante de eso para entender cuándo hay que alentar, festejar o apoyar un momento del partido”, sostuvo.

La idea de cheerleader en el profesionalismo está más alejada de las acrobacias que suelen verse en las películas: “En todos los niveles previos es acrobático, mientras que a nivel profesional como en la NFL es más de baile, sin tantas cargadas y lanzamientos al aire. La idea es alentar a la gente durante todo el partido. Esa es la diferencia con la NBA, que las chicas entran en los tiempos muertos y entretiempo, mientras que en la NFL estamos todo el juego, con una coreografía de apertura y luego estar al costado. Cuando el partido se frena hacemos una coreografía para el público. En Miami estábamos desde las 12.30 hasta las 16.30/17 bailando”.

Lo que quiso hacer el equipo de los Miami Dolphins Cheerleader fue juntar personas de América Latina (web).

Para poder llevar a cabo una rutina tan exigente es necesario tener un entrenamiento como el de un deportista profesional, tal como relata ella.

“Entrenábamos tres veces por semana, cinco horas por día, más un ensayo previo al partido y otro en una aula en la que nos daban ceremonial y protocolo, además de aprender a hablar delante de una cámara o a la hora de dar una entrevista”.

Según cada equipo, las cheerleader además tienen que cumplir un rol determinado dentro de la comunidad de cada ciudad, ya que “lo que siempre se trata de imponer al momento que una chica entra al equipo es que nosotros somos las caras visibles de una marca, en este caso los Miami Dolphins. La gente muchas veces se siente más identificada con una de nosotras que con un jugador. Estamos todo el tiempo, hacemos apariciones, viajamos mucho, estamos en eventos de caridad, entonces estamos muchas veces en contacto con la gente. Me pasaba a mí o a las chicas de México y Colombia, ya que allá las familias están en el estadio mucho tiempo antes y me pasaba que los argentinos me pedían fotos con la bandera. Te hace sentir mucho más cerca”.




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