El testigo Miguel Sandro Enríquez vinculó los hechos a cuestiones políticas. La dirigente pidió no escucharlo porque "no me voy a poder contener", dijo


Cuatro testigos, entre ellos el exchofer de Milagro Sala, brindaron su testimonio este miércoles en la tercera audiencia del juicio en la causa conocida por la opinión pública como “la balacera de Azopardo”, que investiga un ataque ocurrido en 2007 en San Salvador de Jujuy, por el cual la jefa de la organización Tupac Amaru está imputada del presunto delito de “tentativa de homicidio”.

El juicio se tramita en el Tribunal en lo Criminal Oral N° 2, donde las partes buscaron dilucidar la secuencia de los hechos, la conducta de los imputados y otros detalles del incidente que terminó con una niña de 11 años herida dentro de una carnicería.

Según su relato, el exchofer Miguel Sandro Enríquez, observó a la distancia cómo se dispararon Alberto Cardozo, quien por entonces no estaba aliado a Milagro Sala, y Fabián Ávila, imputados por “homicidio simple en grado de tentativa” y “homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria en grado de tentativa y homicidio simple en grado de tentativa”, respectivamente.

“Fuimos al lugar por orden de Milagro Sala a poner mesas y repartir folletos”, relató Enríquez, quien relacionó al episodio con “cuestiones políticas” del momento ya que por entonces ellos apoyaban al concejal Pablo Lozano en su candidatura a intendente, mientras que Cardozo -a quien “conocía del barrio”, dijo- estaba alineado con el entonces intendente José Luis Martiarena y tenía un local partidario.

Alberto “Beto” Cardozo (izq.) y Milagro Sala, en tiempos de campaña electoral. Con ellos, al centro, el dirigente Emilio Cayo.

La acusación del testigo contra Cardozo fue rechazada por su abogado, quien pidió un careo ya que su cliente “no realizó ningún disparo” pero Enríquez -apodado “Mazzoni”– se mantuvo en sus dichos.

En esa instancia Cardozo le reclamó a “Mazzoni” por qué no menciona a Jorge Páes (sobreseído de la causa) cuando “todos saben que estaba junto a Ávila” adentro de un auto rojo con vidrios polarizados, y del cual bajó el imputado y disparó.

Antes de esto, Sala pidió no escuchar a Enríquez porque “no me voy a poder contener” y mientras salía del recinto acusó a su exchofer de “pagar” a los testigos.

Enríquez, alias “Mazzoni” -y quien actualmente realiza tareas de desmalezamiento para la Dirección de Vialidad-, dijo que fueron al lugar advertidos porque, afirmó, “Milagro nos dijo que podía haber problemas”.

Los otros testigos de este miércoles fueron José Cardozo, quien aseguró que aquel día hubo “entre cinco y siete” disparos de Ávila y Páes contra su hermano Alberto; María Arjona, excompañera de Cardozo en la municipalidad local, y Jorge Giménez, quien vio cómo Cardozo se protegía detrás de un árbol de los disparos de Ávila.

Por otro lado, el tribunal tomó un pedido de la defensa de Ávila para realizar una inspección ocular en el lugar donde ocurrió la balacera.

En su requerimiento de elevación a juicio de la causa, el fiscal Marcelo Cuellar vinculó directamente a Fabián Ávila con Milagro Sala, en el presunto intento de asesinar a Cardozo.

Los hechos que originaron la causa sucedieron el 27 de octubre de 2007, en el barrio San Francisco de Alava, antes denominado Azopardo.

Según la requisitoria fiscal de elevación a juicio, antes de los hechos Ávila habría concurrido al domicilio de Milagro Sala en la capital jujeña, donde habría recibido la orden de matar a Cardozo, encuentro que, presuntamente, fue en presencia de varios allegados a Sala.

Por el servicio requerido, según la investigación, Sala habría pagado previamente a Ávila a través de la entrega de una casa propiedad de la acusada, ubicada en barrio Sargento Cabral, con lo que simultáneamente se instrumentó la compraventa del inmueble mediante escritura pública.

Sala también es juzgada en la causa “Pibes Villeros”, imputada por “fraude a la administración pública, asociación ilícita y extorsión”.

Después de la audiencia, la dirigente acusada de “homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria en grado de tentativa”, fue regresada a su casa del dique La Ciénaga, donde cumple la prisión preventiva.






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