Por las características del daño producido, se sospecha que fue perpetrado por personas con conocimientos en la materia. Los trabajos de reparación motivaron el corte del suministro en varios barrios de la ciudad


Al mismo tiempo que el presidente Mauricio Macri asistía a la inauguración de una moderna planta potabilizadora y acueductos en Alto Reyes, a unos diez kilometros del centro de la capital provincial, “manos anónimas” provocaban una serie de daños al acueducto troncal que se encuentra soterrado en el lecho del río Grande.

La descomunal pérdida de agua en la junta dañada del acueducto refleja la magnitud del ataque.

Esa fue la razón por la cual desde media tarde comenzó a percibirse una disminución en la presión del fluido que llegaba a los domicilios de los barrios capitalinos ubicados en la margen izquierda de ese cauce, es decir Los Perales, Chijra, Prensa, 9 de Julio, Campo Verde, La Viña, Alto La Viña y otros.

Consultadas al respecto fuentes oficiales confirmaron que funcionarios de la empresa estatal Agua Potable de Jujuy hicieron la denuncia policial que amerita el caso.

Los bulones que sostenían la junta mecánica fueron deliberadamente aflojados.

Ante esto, la Fiscalía de turno tomó intervención y dispuso de inmediato las diligencias necesarias para activar la investigación del episodio, que los voceros de la empresa no dudaron en calificar de “atentado”.

Una vez que el personal de Agua Potable encontró el daño infligido, efectivos del área de Criminalística de la Policía de la Provincia desplegaron sus recursos para aportar elementos que permitan dilucidar lo sucedido.

El personal de Agua Potable detectó el problema en el acueducto y dio aviso a las autoridades.

En los últimos días del mes de julio último, este punto donde se produjo ahora el ataque había sido sometido a una “compleja operación de ingeniería hídrica” que consistió en el empalme de la tuberia de 630 mm de diámetro con el nuevo acueducto de 710 mm, ambos de material “Pead” (polietilino de alta densidad).

“Fueron muchas horas de esfuerzo y de un trabajo colectivo planificado y plasmado sin márgenes de error”, declaraba entonces el presidente de la empresa, Víctor Galarza.

Lo que fue “una compleja operación de ingeniería hídrica” en julio pasado, fue objeto de un ataque este jueves.

De acuerdo a lo que informó la prestadora del servicio, los autores de la maniobra delictiva registrada este jueves “destruyeron piezas especiales, válvulas de aire y esclusas, y robaron los bulones especiales del acueducto troncal”, lo cual “pone en peligro la infraestructura hídrica y la salud colectiva de miles de jujeños”.

Se indicó asimismo que “personal operativo y de logística” de la empresa “intervino rápidamente para iniciar los trabajos de reparación correspondiente”, no obstante lo cual las operaciones demandarían un lapso que no fue precisado.

En detalle, se observa el faltante de los bulones en la junta de la válvula.

“La provisión del servicio de agua se verá interrumpida momentáneamente hasta tanto se pueda dar una solución a este atentado, que sin dudas fue ejecutado por personas que conocen de este tipo de infraestructura hidrica”, dijeron con claridad los voceros consultados.

Como cada vez que se produce un corte en la provisión del servicio, Agua Potable de Jujuy activó un operativo para abastecer “de manera sistemática a los sectores afectados y en especial a edificios públicos para que continúen con su tarea habitual”.

Debido a las tareas de reparación, se cortó el suministro de agua potable a los barrios situados en la margen izquierda del río Grande.

Según se indicó, camiones cisterna distribuirán agua potable en los barrios afectados por el corte motivado en las tareas de reparación.

Finalmente los funcionarios requirieron “a la comunidad en general hacer un uso estrictamente racional de los tanques de reservas mientras se trabaja exhaustivamente en dar solución a este hecho lamentable”.

Los autores de la maniobra aflojaron tuercas y bulones en el empalme de la tubería de 70 centímetros de diámetro .

La situación impacta en una población de aproximadamente 80.000 habitantes que residen sobre la margen izquierda del río Grande.

Lo que fue calificado como un “atentado” ya es materia de investigación por parte de la Policía y la Justicia.




Comentarios