Durante décadas, los expertos creyeron que los tiburones no podían habitar las gélidas aguas que rodean la Antártida. Sin embargo, un reciente descubrimiento rompió con esa idea. Cerca de las Islas Shetland del Sur, cámaras submarinas registraron a un tiburón “dormilón” desplazándose lentamente a unos 500 metros de profundidad.

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El tiburón “dormilón” sorprende a la ciencia
Las imágenes fueron obtenidas por el Minderoo-UWA Deep Sea Research Centre, especializado en ecosistemas marinos profundos. Al revisar el material, los investigadores observaron a un gran tiburón nadando con tranquilidad en aguas cercanas al punto de congelación.
El profesor Alan Jamieson, director del centro y académico de la University of Western Australia, comentó que la primera reacción del equipo fue de incredulidad: “Muchos pensábamos que los tiburones no podían vivir en la Antártida. Ver uno nadando allí fue totalmente inesperado”.
Adaptaciones únicas para sobrevivir en condiciones extremas
El tiburón descubierto pertenece a la familia de los tiburones dormilones, conocidos por su resistencia a ambientes extremos. Algunas de sus características incluyen:
- Metabolismo lento: reduce el consumo de energía y permite adaptarse a aguas frías y profundas.
- Longevidad extraordinaria: ciertas especies pueden vivir varios siglos, convirtiéndolos en algunos de los vertebrados más longevos del planeta.
- Anticongelante natural: su organismo posee compuestos químicos que soportan temperaturas oceánicas extremadamente bajas.
Estas adaptaciones biológicas permiten que el tiburón se mantenga activo en entornos donde la mayoría de los depredadores marinos no podrían sobrevivir.

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Un océano aún lleno de secretos
Para los científicos, el hallazgo refuerza la idea de que los océanos aún guardan numerosos secretos, incluso en zonas que durante años se consideraron completamente exploradas. La presencia del tiburón “dormilón” en la Antártida abre nuevas preguntas sobre la biodiversidad y la capacidad de adaptación de la vida marina en condiciones extremas.

