Las vacaciones soñadas de una familia argentina en Florianópolis, Brasil, dieron un giro inesperado y doloroso. Iván Nicolás Adamczuk, oriundo de Resistencia, Chaco, viajó junto a sus dos hijos para descansar en las playas de Canasvieiras, pero el viaje se transformó en una carrera contra el tiempo por la salud del más pequeño de la familia, Felipe, de apenas 2 años.

Gastroenteritis en Brasil: el motivo del brote que preocupa a los turistas argentinos
Lo que en un principio parecía ser un malestar estomacal producto del estrés del viaje o un "empacho", terminó siendo un cuadro médico mucho más complejo que mantiene a la familia en vilo en un hospital del país vecino.
De la sospecha de "empacho" a la terapia intensiva
El drama comenzó el 24 de enero, el mismo día en que la familia se dirigía a su destino. Según relató el padre, Felipe comenzó a sentirse mal pocas horas después de iniciar el viaje. El niño se mostraba irritable, sin apetito y sin ganas de jugar, algo que inicialmente atribuyeron a que extrañaba a su mamá o al cansancio del traslado.
Al notar que el cuadro no mejoraba, Iván llevó a su hijo a una Unidad de Pronta Atención (UPA). Allí, los médicos recetaron medicamentos para la flora intestinal creyendo que se trataba de una indigestión. Sin embargo, la situación empeoró. Tras regresar a la guardia y realizarle un enema, los profesionales notaron anomalías que encendieron las alarmas y decidieron derivarlo al Hospital Infantil Joana de Gusmão.
El difícil diagnóstico: Neuroblastoma
En el hospital de mayor complejidad, una tomografía abdominal reveló una mancha oscura en el tórax. Aunque al principio los médicos sospecharon de una neumonía, los análisis de sangre y la evolución del niño aumentaron la sospecha de un tumor.
Tras ser trasladado a terapia intensiva y someterse a biopsias, se confirmó la peor noticia: Felipe padece un neuroblastoma, un tipo de cáncer que se origina en el sistema nervioso y afecta principalmente a niños menores de cinco años. El estudio de la médula espinal confirmó el diagnóstico, el cual fue descrito por el padre como "un balde de agua fría", ya que el niño no había presentado síntomas previos contundentes.
Signos de alerta previos
María de los Ángeles Solís, madre de Felipe, ya había notado ciertos indicios durante un viaje anterior a la ciudad de Torres, a principios de enero. El niño presentaba hematomas pequeños (moretones) esporádicos, falta de apetito y una fatiga inusual. A pesar de esto, Felipe continuaba jugando y corriendo como un niño normal, lo que hizo difícil prever la gravedad de lo que se estaba gestando en su organismo.
La madre viajó de urgencia a Florianópolis al enterarse del malestar de su hijo. Actualmente, relata que la enfermedad ha hecho metástasis y que el pequeño está traumatizado por la gran cantidad de estudios médicos, que incluyeron punciones en la médula y el tórax.

Registran a una yaguareté con dos crías en el Parque Nacional do Iguazú
El pedido de traslado al Garrahan
La prioridad de la familia y del equipo médico es estabilizar a Felipe mediante una primera quimioterapia general para frenar el avance del tumor. El objetivo final es poder trasladarlo al Hospital Garrahan en Buenos Aires para continuar con su tratamiento cerca de casa.
Afortunadamente, los gobiernos provinciales de Chaco y Corrientes ya se han puesto en contacto con la familia para brindar asistencia y agilizar los trámites necesarios para el traslado sanitario una vez que el estado de salud del niño lo permita
