En medio de planteos del sector privado por la implementación de una tasa de ingreso a la zona de las minas de piedras preciosas, la intendenta de Wanda, Romina Faccio, defendió la ordenanza y afirmó que se trata de una normativa en vigencia desde 2015.
La jefa comunal explicó que el municipio necesita generar recursos propios ante el recorte de la obra pública nacional y planteó que la prioridad es mejorar la experiencia del visitante y sostener el crecimiento de la ciudad. En ese contexto, desestimó las críticas vinculadas a un posible impacto en fuentes laborales y remarcó que la comuna se limita a aplicar una ordenanza ya existente.
La estructura tarifaria varía según el medio de transporte. Los visitantes que ingresan a pie abonan 800 pesos, mientras que los automóviles particulares pagan una tarifa fija de 4.500 pesos, calculada en función del eje del vehículo y su impacto en las calles. En el caso de colectivos de hasta 50 pasajeros, el monto ronda los 39.000 pesos.
Faccio vinculó la decisión con el nuevo escenario económico nacional y sostuvo que los municipios deben adaptarse para sostener servicios y obras. Según indicó, el objetivo es ofrecer un entorno cuidado que incentive el regreso de los turistas.
Los fondos recaudados se destinan a un fondo específico para infraestructura, mantenimiento y preservación ambiental, con rendiciones semestrales ante el Concejo Deliberante.
El cobro de tasas turísticas no es un mecanismo aislado. En la provincia también se aplican cargos en Puerto Iguazú, mientras que en el plano nacional e internacional existen esquemas similares en destinos como Ciudad de Buenos Aires, Venecia y Barcelona, donde lo recaudado suele destinarse a mejorar infraestructura y servicios turísticos.