La localidad de Wanda, en el norte de Misiones, declaró la emergencia por consumos problemáticos ante un escenario que especialistas y organizaciones sociales describen como crítico y en expansión, especialmente entre niños y adolescentes.
La medida, impulsada por el Concejo Deliberante, busca visibilizar una problemática que, según advierten desde el trabajo territorial, se agravó en los últimos años con la aparición y circulación de sustancias altamente destructivas, como la denominada “pedra”, una variante de bajo costo derivada del proceso de la cocaína.
Desde asociaciones civiles que trabajan en el acompañamiento de personas con consumos problemáticos señalaron que la edad de inicio se redujo de manera alarmante y que actualmente se detectan casos en niños de apenas siete u ocho años. En ese contexto, remarcan que el consumo se instala en ámbitos cotidianos como la escuela, donde se generan dinámicas de captación temprana.
Además, indicaron que la “pedra” presenta un alto nivel de adicción y efectos severos en la salud, con deterioro cognitivo acelerado en quienes la consumen. A esto se suma su bajo costo, lo que facilita el acceso y potencia su expansión en sectores vulnerables.
El circuito de consumo también aparece vinculado a situaciones delictivas, ya que, según describen quienes trabajan en el territorio, la necesidad de sostener la adicción empuja a muchos jóvenes a cometer robos o a intercambiar objetos de valor por pequeñas dosis.
Frente a este panorama, organizaciones sociales sostienen espacios de contención y recuperación, donde buscan ofrecer alternativas a quienes intentan salir del consumo. Sin embargo, advierten que la demanda supera ampliamente la capacidad de respuesta, con cientos de pedidos de asistencia que incluyen a mujeres y menores de edad.
En paralelo, plantean la necesidad de fortalecer las políticas públicas de prevención y asistencia, así como de garantizar el acompañamiento estatal para ampliar la infraestructura y habilitar nuevos centros de atención.
La declaración de emergencia en Wanda expone así una problemática compleja que atraviesa a familias enteras y que, según coinciden distintos actores, requiere una intervención urgente y sostenida para frenar su avance.