La crisis económica y social que atraviesa Comandante Andresito no solo golpea a las economías regionales y a las arcas municipales, sino que está provocando una profunda ruptura del entramado familiar. El creciente éxodo laboral hacia Brasil, impulsado por la falta de trabajo y mejores ingresos del otro lado de la frontera, dejó de ser una salida coyuntural y se transformó en un problema estructural con consecuencias humanas cada vez más visibles.
El intendente Bruno Beck describió un escenario crítico y aseguró que la situación actual no tiene antecedentes en sus 18 años de gestión. “Nosotros tenemos un municipio quebrado. Debo 500 millones de pesos a proveedores”, señaló, al tiempo que explicó que por primera vez debió recurrir a un préstamo para poder afrontar el pago de salarios y aguinaldos del personal municipal.
Sin embargo, más allá del colapso financiero, el jefe comunal puso el foco en el impacto social del éxodo laboral. Según detalló, más de 1.100 personas de la localidad cruzaron legalmente a Brasil para trabajar, en su mayoría hombres que se ausentan durante meses y dejan a sus familias en Andresito.
“Nosotros no teníamos conocimiento del problema social que generaba el desarraigo. Sobre todo cuando va solo el hombre a trabajar y queda la familia acá, la mujer con hijos, donde a veces el esposo no le manda los recursos. Cuando se va por mucho tiempo tenemos un problema que la esposa busca otra alternativa, que es otro marido para que lo soporte. Entonces, es un problema social grave”, afirmó Beck.
La fragmentación familiar se suma a otras consecuencias del éxodo, como la falta de mano de obra en la producción local. Con la zafra yerbatera prevista para marzo, el intendente advirtió que la ausencia de trabajadores ya es un problema concreto. “Vamos a tener problemas ahora en la cosecha de yerba, ya que no hay más tareferos. Ese va a ser el grave problema”, sostuvo.
El diagnóstico se extiende a otras actividades clave de la zona. “Ni hablar del tabaco, ni hablar de la mandioca, ni hablar de la industria. Todo está con una complicación terrible”, remarcó.
En ese contexto, Beck vinculó la crisis que atraviesa Andresito con las decisiones del Gobierno nacional y cuestionó el rol de los representantes legislativos. “Esto es el producto de haber elegido a este gobierno que está terminando con las economías regionales”, afirmó, y agregó: “A mí lo que me preocupa es que no dan la cara. Hay que explicarle al pueblo de porqué se hizo tal y tal cosa”.
Mientras el éxodo laboral continúa, la localidad enfrenta un escenario complejo donde la necesidad económica empuja a cientos de trabajadores a migrar, pero el costo social se traduce en familias fragmentadas, comunidades debilitadas y un futuro cada vez más incierto para el norte misionero.