Fariña fue extraditada el jueves 3 de septiembre desde Foz de Iguazú, Brasil, donde permanecía detenida tras ser localizada a partir de una alerta de Interpol vigente desde agosto de 2022.
Luego de su llegada a la Argentina, la mujer fue citada a una audiencia indagatoria ante el juez de Instrucción Martín Brites. Durante la presentación, se abstuvo de declarar y quedó imputada provisoriamente por el delito de “estafas, varios hechos”.
La investigación se centra en las operaciones realizadas a través de Fininver y Carfar, financieras vinculadas a Marina Fariña y su hermano, Diego Fariña, quien se encuentra procesado en la misma causa desde 2022.
Según la investigación, los ahorristas habrían realizado inversiones en dólares, reales o pesos a cambio de rendimientos mensuales que oscilaban entre el 1,3% y el 1,8%.
La presunta maniobra habría afectado a unas 150 personas, entre médicos, comerciantes y empresarios gastronómicos y hoteleros. Algunos de los damnificados denunciaron pérdidas de hasta 100 mil dólares y, hasta el momento, no se habría logrado recuperar el dinero involucrado.
Los primeros inconvenientes con los pagos habrían comenzado durante la pandemia, en 2020. Posteriormente se radicaron las denuncias y, en agosto de 2022, la Justicia ordenó una serie de allanamientos y dispuso pedidos de captura internacional.
La defensa pidió su excarcelación
Tras la indagatoria, la defensa de Fariña presentó un pedido de excarcelación, que deberá ser resuelto por el juez Brites. Mientras tanto, la mujer permanecerá detenida a disposición de la Justicia.
El expediente continúa con medidas de prueba, pericias y testimonios pendientes y, según la investigación, podría quedar en condiciones de ser elevado a juicio oral durante las próximas semanas.
En paralelo, Diego Fariña permanece en libertad, aunque continúa sujeto al proceso judicial por la misma causa.