El acceso a la Garganta del Diablo del Parque Nacional Iguazú permanece cerrado de manera preventiva debido a la crecida del río Iguazú, que en las últimas horas registró un importante incremento en su caudal como consecuencia de las lluvias en la cuenca.
La decisión fue adoptada por la administración del área protegida luego de que el caudal superara los 6.000 metros cúbicos por segundo (m³/s), umbral a partir del cual se activa el protocolo de seguridad para evaluar el cierre de las pasarelas.
Según las mediciones, el miércoles el río pasó de 5.990 m³/s a 6.120 m³/s durante la mañana y continuó en ascenso hasta alcanzar 6.560 m³/s por la tarde, momento en que se restringió el acceso al principal atractivo del parque.
Este jueves, el caudal continuó aumentando y llegó a 7.180 m³/s, un volumen que representa casi cinco veces el promedio habitual del río, estimado en 1.500 m³/s.
Las previsiones indican que el nivel del agua podría seguir creciendo durante las próximas horas, ya que la estación hidrométrica de Porto Capanema, ubicada aguas arriba en Brasil, registró un caudal de hasta 7.410 m³/s. Ese volumen de agua suele demorar entre 15 y 20 horas en llegar a las Cataratas del Iguazú.
Pese al cierre de la pasarela hacia la Garganta del Diablo, la administración del Parque Nacional Iguazú informó que los circuitos Superior e Inferior continúan habilitados, por lo que los visitantes pueden recorrer esos sectores con normalidad.
En tanto, del lado brasileño de las Cataratas del Iguazú no se registran restricciones y todos los senderos y miradores permanecen abiertos al público.