Productores misioneros de Açaí ganan terreno en la práctica sin destruir las palmeras, extrayendo la pulpa del fruto que se utiliza para elaborar alimentos, bebidas y cosméticos.


En pocos años, la producción sustentable de Açaí se convirtió en un negocio que reporta ganancias millonarias a varios estados del Norte brasileño y permite conservar enormes superficies boscosas. El Açaí de Juçara, tuvo un rápido éxito comercial por sus atributos que llevaron a los especialistas a catalogarlo como un “súper alimento”.

En la zona de Andresito hay una cooperativa que busca replicar ese éxito en Misiones. Todavía trabajan a escala artesanal gracias al trabajo de 11 familias que procesan alrededor de 60 kilos de fruta por día, de los que obtienen unos 30 kilos de pulpa. Para el año próximo procesar 100 kilos de fruta por día.

El proyecto partió de la búsqueda de un grupo de productores que conserven parcelas considerables de bosque nativo y necesiten una alternativa que les permita propiciar la explotación sustentable sin provocar un daño en el ecosistema.

Destacaron que el proyecto permite sacar un rédito económico de la palmera del palmito sin tener que dañar a la planta y, además, aporta un beneficio a quienes deciden conservar bosque nativo en sus chacras.

Una de las productoras aseguró que no cultivan ni tienen intenciones de hacerlo, sino que se limitan a recolectar los frutos de las palmeras que crecen en estado silvestre en el monte.

Los hoteles de Iguazú lo requieren como un ingrediente distintivo para coctelería, cocina gourmet y postres. Los pequeños emprendedores, en tanto, buscan incorporarlo a la mesa diaria de los misioneros en forma de mermeladas, helados, jugos, salsas, licores, cervezas y hasta hay experiencias de su uso en cosmética o como tintura natural para telas.

La comercialización de la pulpa de “Jejy’a” de la Cooperativa Península no está del todo desarrollada, por lo que los principales canales de venta son vía Internet y mediante las ferias y exposiciones. El producto se vende congelado, a 450 pesos por kilo y fraccionado en paquetes de 500 gramos.




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