Claudio "Chiqui" Tapia volvió a demostrar la profunda devoción que siente por la Difunta Correa. El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) viajó el domingo hasta el santuario ubicado en Vallecito, a 64 kilómetros de la ciudad de San Juan, para cumplir la promesa que había realizado durante el Mundial 2026. Allí no solo agradeció por el camino recorrido por la Selección, sino que también dejó un recuerdo que pasará a formar parte de la historia del lugar: el traje que utilizó durante la Copa del Mundo.

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La visita había sido anticipada por el propio dirigente en la previa de la semifinal frente a Inglaterra. En declaraciones a Tiempo de San Juan, Tapia reveló que le había pedido ayuda a la Difunta Correa y aseguró que, independientemente del resultado del torneo, regresaría después del 20 de julio para agradecer. Fiel a su palabra, llegó al histórico santuario sanjuanino y protagonizó una emotiva ceremonia de entrega que luego compartió en sus redes sociales.
Según informó el periodista Ariel Rodríguez, el traje utilizado por Tapia durante el Mundial quedó incorporado al Museo de la Fe, uno de los principales atractivos del complejo religioso. La donación fue celebrada por los presentes, quienes destacaron el valor simbólico de una prenda ligada a uno de los acontecimientos deportivos más importantes del país. Durante su recorrida, el presidente de la AFA también dialogó con fieles y autoridades locales, reafirmando el vínculo espiritual que mantiene desde hace años con la Difunta Correa.

Sin embargo, no fue el único. Tras la finalización de la Copa del Mundo, Thiago Almada viajó nuevamente en avión privado a San Juan acompañado por amigos para subir las escalinatas de Vallecito y cumplir en persona su promesa de agradecimiento.
La historia de la Difunta Correa
El santuario de Vallecito recibe cada año a más de un millón de peregrinos y es uno de los principales centros de devoción popular de Argentina.
La Difunta Correa es una de las figuras de la fe y la mitología popular más importantes de Argentina. Aunque no está canonizada formalmente por la Iglesia Católica, es venerada por millones de personas como una santa popular, protectora de los viajeros, las familias y las causas imposibles.
Su historia se remonta a mediados del siglo XIX (alrededor de 1840), durante la época de las guerras civiles en Argentina. Su marido, Clemente Bustos, fue reclutado a la fuerza por las tropas montoneras. Desesperada por reunirse con él y proteger a su familia, Deolinda emprendió una larga caminata a pie por el árido desierto sanjuanino cargando a su hijo lactante en brazos y con escasas provisiones de agua y comida. Agotada por el calor sofocante y la deshidratación, Deolinda se recostó bajo la sombra de un árbol en la zona de Caucete y falleció. Días después, unos arrieros encontraron su cuerpo sin vida, pero descubrieron con asombro que su bebé continuaba vivo, amamantándose de los pechos de su madre muerta.

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La historia de Deolinda Correa, quien según la tradición murió de deshidratación mientras buscaba a su esposo y fue hallada con su bebé aún alimentándose de su pecho, convirtió al lugar en un símbolo de fe, esperanza y milagros. Rodeado por la Sierra de Pie de Palo y los Médanos Grandes, el complejo cuenta con servicios para los visitantes, propuestas gastronómicas, alojamiento y el Museo de la Fe.
