Tiara y Elena construyeron otra historia de enseñanza y aprendizaje, madre e hija mediadas por el amor en el proceso educativo.


La Resolución de Personal Nº 406/2017, posibilito y promovió el Programa de Finalización del Secundario para trabajadores de la Municipalidad de Gualeguaychú, en este marco Tiara y Elena construyeron otra historia de enseñanza y aprendizaje, madre e hija mediadas por el amor en el proceso educativo.

​Uno recuerda la etapa escolar, ya sea la primaria o la secundaria. Los “amigos para siempre” que el tiempo nos va quitando, ellos suelen ser nuestros compañeros de recreo, de curso o de banco. La historia de dos compañeras de banco, pero que a la vez tiene una particularidad, la historia de dos compañeras de escuela, Elena y Tiara.

Elena y su hija Tiara
Crédito: La Revista

Elena trabaja en la sección de Choferes y Mayordomía de la Municipalidad de Gualeguaychú. Realizó sus estudios primarios en la escuela Gervasio Méndez, en el turno noche, “yo había hecho la escuela pero no tenía el comprobante así que arranqué todo de vuelta, igualmente, cuando chica yo cuidaba de mis hermanas cuando mamá trabajaba, por ello se me complicó todo”.

Abanderada en el primario y muchas ganas de crecer, la llevan a ir por más “Era una meta terminar la escuela, cursar de vuelta me sirvió mucho, había cosas que no sabía, que no había dado cuando la hice de chica”, nos contaba Elena, agregando “No es fácil, pero tampoco imposible, los horarios de trabajo y los cuidados de la casa te complican un poco, pero el tiempo para hacer algo que uno quiere siempre se encuentra, hay que hacer las tareas que te dan para llevar al otro día así que hay que esmerarse un poquito, es solo ponerle ganas”. Se notaba su voz firme, sus facciones denotaban orgullo por lo que nos contaba, pero faltaba algo, lo mejor.

Elena continuaba su relato;- “En casa siempre me apoyaron, me felicitaban por las notas, por la bandera. Con Marina, mi compañera de trabajo nos apoyamos mutuamente, hicimos la primaria juntas y ahora estamos en la secundaria”.

Seguí la secundaria porque quiero estudiar, si hay posibilidad, una carrera corta en la universidad o algún Instituto, y por eso pongo esfuerzo para terminar la escuela, aunque esta vez tengo una compañía muy buena, “Mi compañera de banco es mi hija Tiara, ella –señalándola a su lado-, nos sentamos juntas, la verdad muy hermoso, tengo su acompañamiento y yo, a la vez, puedo dárselo, hacemos la tarea juntas muchas veces, aparte vamos a recibirnos juntas”.

Elena no paraba de hablar, se había soltado, sus ojos brillaban más que nunca, “Compartimos muchas cosas estamos mucho tiempo juntas, salvo el trabajo, pero compartir la escuela es algo diferente una etapa hermosa de mi vida, que ahora pasa a ser de nuestra vida” aclara mirando tiernamente a su hija que se encontraba a su lado. Tiara, su hija: “Yo empecé nuevamente la secundaria porque había dejado, iba de mañana antes, mi mamá me pregunto si no quería estudiar con ella, y la verdad accedí enseguida, fue hermoso, es lo más lindo que tu mama te invite a hacer algo juntas y encima ir a la escuela, como que es muy especial”. “Empezamos juntas y estamos finalizando juntas, mi mama es mi compañera en la escuela, es re lindo, nos llevamos muy bien y las cosas que yo no sé ella me las enseña o al revés, nos ayudamos entre las dos”, “Es raro porque no se ve esto muy seguido, mis amigas me miran y no lo pueden creer, me apoyan, les gusta que, con todo lo que ha pasado mi mamá, tenga la fuerza de reiniciar todo y nos acompañemos mutuamente.

Cuando tenemos que estudiar nos sentamos, nos preguntamos que nos cuesta a cada una, que no nos sale y nos explicamos entre nosotras, como les dije, es re lindo”. Visiblemente emocionada desde su adolescencia, claramente decidida a disfrutar el momento, el ser la compañera de banco en la escuela de su propia mamá. Crédito: LaRevista





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