Alumnos del Taller Protegido Emanuel donarán sus trabajos a la sala de Pediatría del Hospital Centenario Gualeguaychú como parte de su proyecto de integración comunitaria.


Afuera, el día tiene un aspecto agresivo acentuado en un cielo gris y calles cubiertas de neblina. Adentro de la Escuela Privada de Educación Integral N°15 “Taller Protegido Emanuel” es otro mundo: hay sonrisas, alegría y personas trabajando.

Alumnos de Taller Protegido Emanuel
Crédito: Hospital Centenario

Los alumnos del espacio Orientación Vacacional Ocupacional “A” turno mañana están muy contentos. Sus proyectos para la sala de Pediatría del Hospital avanzan sin pausa y están quedando perfectos. Ellos quieren que los chicos con algún problema de salud se sientan más contenidos en su estadía por el nosocomio y, para eso, están creando percheros, cuadros, rompecabezas, juegos de memoria y de secuencia temporal, espejos o cartapestas cubre sueros.

Taller Protegido Emanuel
Crédito: Hospital Centenario

Conducidos por la docente Daniela Acosta, los estudiantes del proyecto “Voluntarios por la ciudad” tienen entre 18 y 65 años, con alguna discapacidad motriz o intelectual. Fernando Brossio, Natalia Castagnola, Camila Echepare, Gina Feroldi, Analía Harispe, Marcelo Núñez, Darío Perrochoud, Enzo Quarroz y Jacinto Smail están concentrados en sus creaciones.

“Antes fuimos a los jardines a llevar cuentos; a la ONG Conin llevamos alimentos, hicimos colectas para Ayudemos o el Asilo de Ancianos. Nosotros no cobramos, lo hacemos de corazón y recibimos amor en vez de plata”, relatan en torno a la mesa del aula del taller.

Alumnos de Taller Protegido Emanuel
Crédito: Hospital Centenario

En tanto, la maestra Acosta apuntó que los “objetivos del proyecto son ampliar su ámbito y vínculos tanto personales como sociales; vivenciar y comprender las diferentes realidades sociales de la ciudad y que se involucren para ayudar a los demás. Buscamos que participen de manera voluntaria, comprometida y responsable en un lugar diferente de la escuela”.

“En el turno tarde, desde hace cinco años se plantea a los adolescentes una salida laboral desde las orientaciones vocacionales. En la mañana, hace tres años empezamos este proyecto que identificó cuáles eran sus intereses: conocer otros lugares y estar en contacto con niños, ya que al ser adultos suelen tener vínculos con sobrinos o hermanos menores”, detalló Daniela.

En Emanuel se hace foco en que “somos adultos ayudando, sean niños u otros adultos. Por ejemplo, cuando visitamos el cuartel de Bomberos representamos lo que significa un trabajo voluntario, para que vean que otras labores de voluntariado social. Queremos que se sientan útiles, que pueden ayudar a los demás y, a partir de ahí, trabajamos desde un enfoque transversal en sus habilidades, ubicaciones, temas de matemáticas o lengua”.

Otra mirada a la discapacidad
El caso del contacto con el Hospital surgió por iniciativa de la trabajadora social Analía Olivera junto a la terapista ocupacional Verónica Silvano. Desde el Servicio Social se recibió el proyecto y se aceptó tras una evaluación con el jefe de la Sala de Pediatría y el director de la institución, Dr. Hugo Gorla, que dieron su respaldo inmediato.

“Nos dimos cuenta que teníamos mucho por aprender e integrarnos. Es muy bueno darles un espacio dónde continuar con su proyecto y mostrarles a quiénes trabajan en el hospital la discapacidad desde otro lugar. Ya no como un sujeto plausible de atención y cuidado sino como una persona que puede brindar sus saberes hacia un otro”, definió Yamila Carlés Irigoytia, jefa de Servicio Social.

Asimismo, la trabajadora social Josefina Blanco Farú agregó que “veníamos con los residentes viendo qué mejorar en la Sala de Pediatría donde los chicos transitan varios días y necesitan juegos o libros para hacer más llevadera su permanencia. Así la propuesta del Taller Emanuel encuadró justo en la búsqueda”.

Significa valorar “a personas con discapacidad que realizan una actividad altruista, sin ningún tipo de beneficio económico, para otros chicos que están en una situación de vulnerabilidad o internados”, precisó Blanco Farú y Carlés agregó que “aspiramos a que sirva a los objetivos y finalidad del proyecto. Las puertas están abiertas para multiplicar estas experiencias”.

Sobre el final, la docente Acosta contó que “hicimos una visita a Pediatría, evaluamos qué podíamos crear con los materiales reciclados que contamos. Me puso feliz la ansiedad del grupo por empezar a trabajar con las estanterías, los adornos para las ventanas, la decoración de cajas para que se guarden los juegos”.

“Es visibilizar el trabajo de Emanuel y ellos se motivan imaginando a los chicos jugando con sus rompecabezas porque saben que los niños son todo amor. Siempre agradecemos las donaciones de telas, maderas, diarios en blanco porque usamos esos materiales para crear”, cerró Daniela Acosta, durante el recreo de la merienda de sus alumnos del Taller Emanuel.-




Comentarios