El cura villero que trabaja desde hace más de 15 años en la lucha contra el consumo en la juventud.


El último miércoles en Villa La Carcova, en el partido bonaerense de San Martín, el intendente Dr. Esteban Martin Piaggio junto a un grupo de colaboradores compartió una tarde con el Padre Pepe Di Paola, uno de los referentes de los Curas Villeros, que trabaja a través de diferentes iniciativas luchando contra el consumo problemático de sustancias en la juventud.

“Fue un encuentro muy agradable, ya veníamos trabajando articuladamente con él y su equipo de la mano de todo el trabajo que están llevando adelante en el Hogar de Cristo Nazareth en nuestra ciudad” destacó Piaggio, al tiempo que agregó: “A partir de ahí planteamos la necesidad de seguir avanzando, como la posibilidad de crear un hogar transitorio para trabajar con pacientes y jóvenes que tienen la necesidad de cortar con el entorno en el que viven y que están muy expuestos a la posibilidad de consumir sustancias, generando más trabajo paralelo al que ya estamos generando en el Hogar de Cristo y en Casa Redes, creando así un nuevo dispositivo que les permite pasar la noche junto a equipos de profesionales que los contenga, enseñar un oficio, brindando de esa manera posibilidades para la reinserción en la vida social con mayores capacidades”.

“Sabemos que hay jóvenes que necesitan mayor contención y deben hacerlo fuera de Gualeguaychú, por eso nos entusiasma mucho poder generar condiciones así en nuestra ciudad” sostuvo Piaggio, que añadió: “El espíritu es cortar lo cotidiano del ambiente en el que los jóvenes se mueven, y tenemos la intención de comenzar a trabajar cuanto antes”. En ese sentido, el intendente dijo: “Nuestro equipo lo trabajará con más fuerza desde hoy. Es una movida muy grande a nivel nacional, y estamos contentos porque tenemos un vínculo que se fortalece a medida que vamos trabajando”.

Di Paola está al frente del Hogar de Cristo, un programa de recuperación de la adicción a las droga. Durante 13 años fue párroco de la villa 21-24 y Zavaleta, en Barracas, de donde debió irse tras ser amenazado de muerte por su trabajo en la prevención del consumo de drogas.

Hoy vive en la capilla Don Bosco, en Villa La Cárcova, desde allí asiste junto a sus colaboradores a los 18 mil habitantes, 57 villas, 91 asentamientos, en una zona ubicada a orillas del Río Reconquista. Dirige un centro de rehabilitación barrial, el Hogar de Cristo, y pelea por la inclusión de los adictos recuperados.

Levantada sobre basurales, esa villa toma el nombre de una de las calles que marcan su límite y responde al apellido del pintor argentino -Ernesto de la Cárcova- cuya obra más conocida, paradójicamente, es Sin pan y sin trabajo, un óleo que muestra la impotencia de una familia pobre. Pintada hace más de un siglo y medio, es una de las más valiosas del patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes, y parece una fotografía actual de la situación de esas barriadas.






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