La evolución del mate a 200 años de su creación

por Gabriela Martin

Cuáles son las nuevas costumbres que se incorporaron al ritual de compartir la infusión preferida de los argentinos.  

En el marco del Día Nacional del mate, que se celebra el 30 de noviembre, un repaso por cómo fueron cambiando las formas de tomarlo a 200 años de su creación.

Según los registros, el mate comenzó a beberse en el siglo XIX, particularmente en la llamada Región Paraguaria, que ocupaba parte de los actuales territorios de Paraguay, Argentina, Uruguay, Bolivia, Brasil y Chile. En aquellos años de colonización, su fama era tan grande que se lo conocía como “oro verde”.

La palabra mate nace del vocablo quechua matí, que significa calabaza, históricamente el recipiente y material más recomendado para tomarlo. La bombilla se denominaba tacuarí y era simplemente una cañita ahuecada.

Las tendencias en cuanto al material del mate han variado y hoy en día existe una amplia variedad como de vidrio, caña, madera, cerámica, aluminio, plástico y silicona, incluso existe la versión que para solucionar la dificultosa tarea de vaciar el mate contiene un fondo desmontable que al sacar la bombilla arrastra los restos de yerba.

Capaz de calmar la sed más que el agua común, el siempre fiel compañero mate es la infusión más consumida en la Argentina, muy por encima del té o el café. Según estiman las empresas productoras de yerba, está presente en el 90% de los hogares argentinos y se beben en promedio 100 litros, al año y por persona.

Además, posee propiedades antioxidantes y es una excelente fuente de vitaminas B1, B2 B3, B5, C y E, así como hierro, magnesio, potasio y aminoácidos. Sumado a su clásico consumo como infusión, también se implementa su uso para tragos con o sin alcohol; siendo los más innovadores los cocktails con yerba y pulpa de fruta con vodka, ron o gin.

Volviendo a lo tradicional, entre los deberes que hay que hacer para preparar un buen mate, la temperatura del agua es uno de los más esenciales: los más experimentados recomiendan que esté entre 70 y 90 ℃, es decir, justo antes de romper hervor.

La incorporación de la pava eléctrica ha cambiado el paradigma de la espera de la temperatura justa para siempre. Con estas nuevas tecnologías, el ritual matero se ha simplificado y es posible tener un mate listo en apenas unos minutos.

“Los usuarios han incorporado requerimientos nuevos que les simplifiquen la rutina, como el selector de temperatura para mate y corte automático, por lo que fue necesario ofrecer más opciones que satisfagan estas necesidades”, comenta Natalia Estevez, Marketing manager de RCA, una marca de pavas eléctricas que ha ido sumando más opciones a la categoría.

A pesar de los años, el amor por el mate está intacto y siempre encuentra la manera de renovarse para mantenerse vigente.