Por qué tomar limón y miel para aliviar el resfrío y la tos

por Via Gourmet

El frío no da tregua y las recetas naturales son la opción perfecta para evitar la automedicación.

El té de limón y miel es el más habitual de los remedios caseros, principalmente en épocas de baja temperatura, cuando el resfrío y la congestión se convierten en protagonistas. Pero ¿Por qué se utilizan estos productos naturales para aliviar el dolor de garganta? ¿Funciona realmente esta combinación de limón y miel? Si, funciona y, principalmente, porque el limón tiene vitamina C, por ende, efectos inmunoestimulantes y anti-infecciosos para el organismo.

Por otro lado, la miel cuenta con propiedades expectorantes, calmantes y antibacterianas muy efectivas para el resfrío y sinusitis. Hay formas particulares de elaborar el preparado y así alcanzar el objetivo deseado.

Si además de tener resfrío y congestión, se tiene tos, una alternativa es elaborar un jarabe casero. Primero se deberá exprimir el limón, colocar un poco del jugo con miel en un envase de vidrio y revolver; luego agregar apenas un poco de agua tibia y estará listo para conseguir alivio durante la noche. Si en cambio solo se tienen molestias en la garganta y congestión, alcanzará con preparar una buena infusión caliente, para esto hay que hervir agua y colocarle jugo de limón y miel, en la misma proporción cada producto. Con esa infusión, el alivio de tos y sequedad de garganta será inmediato.

Por qué tomar té con limón

Otro producto natural para aliviar síntomas como la tos seca, la congestión y la secreción nasal es el jengibre. Para incorporarlo, será suficiente sumar un trozo pequeño de raíz de jengibre a la infusión bien caliente de limón y miel. Antes de beber, será necesario dejarlo reposar unos minutos para aprovechar a pleno sus propiedades. La miel a cucharadas es otra opción para los más golosos, de hecho, es la manera más efectiva para calmar la tos, se puede tomar una dosis de una cucharada tres veces al día y esta solución es efectiva para una tos no muy intensa, desde luego, y especialmente si no hay otros síntomas como congestión o resfriado.