Zaira Nara volvió a abrir las puertas de su intimidad a través de las redes sociales y dejó ver uno de los ambientes más personales de su casa. Esta vez, la protagonista fue la cocina, un espacio que se aleja de las propuestas minimalistas y neutras para apostar por el color, las estampas y varios guiños a la decoración de otras épocas.
A simple vista, la cocina combina una base clara con elementos que concentran toda la atención. Una heladera rosa pastel, cortinas estampadas debajo de la mesada y utensilios en tonos intensos construyen una estética retro que, lejos de resultar recargada, busca darle identidad a un ambiente cotidiano.
Así es la cocina de Zaira Nara.(Instagram)
Desde una mirada de diseño interior, uno de los puntos interesantes de la propuesta es que no depende de grandes intervenciones arquitectónicas. Buena parte de su personalidad está construida a partir de textiles, electrodomésticos y objetos decorativos.
Así es la cocina de Zaira Nara: el rosa como protagonista
Uno de los elementos más llamativos de la cocina de Zaira Nara es, sin dudas, la heladera rosa pastel. Su diseño de líneas redondeadas remite directamente a los electrodomésticos de mediados del siglo XX y la convierte prácticamente en una pieza decorativa dentro del ambiente.
El efecto se potencia gracias al contraste con las superficies claras que la rodean. En lugar de intentar integrar visualmente la heladera para que pase inadvertida, la elección de un color poco convencional hace exactamente lo contrario: la transforma en uno de los focos principales de la cocina.
El rosa, además, no aparece de manera aislada. Se repite en otros detalles y dialoga con el rojo y el bordó, creando una paleta cálida que ayuda a conectar los distintos elementos.
Cortinas bajo mesada: el recurso retro que eligió Zaira Nara y generó polémica
Otro detalle que define el espacio son las cortinas instaladas debajo de la mesada. Se trata de un recurso asociado tradicionalmente con cocinas antiguas, casas de campo y ambientes de estética vintage que volvió a ganar presencia en proyectos contemporáneos.
Zaira eligió un diseño geométrico en bordó, blanco y rosa, con formas curvas que aportan movimiento. Frente a la mesada blanca, el estampado funciona como un contrapunto visual y evita que el sector inferior resulte demasiado neutro.
Desde el diseño interior, los textiles tienen una ventaja particular: permiten incorporar color, textura y estampas sin realizar modificaciones estructurales. En este caso, además de cumplir la función práctica de ocultar el espacio de guardado, las cortinas se convierten en parte central de la decoración.
Objetos a la vista y detalles que refuerzan el estilo vintage
La estética retro continúa en los estantes abiertos, donde aparecen ollas y diferentes piezas de cocina en color rojo. En vez de esconder todos los utensilios detrás de puertas cerradas, algunos objetos quedan expuestos y participan de la composición general.
Este recurso aporta una sensación más vivida y doméstica. La cocina no busca transmitir la imagen de un espacio completamente despejado, sino que permite que los elementos de uso cotidiano también tengan una función estética. La elección del rojo resulta especialmente efectiva porque conecta con los tonos bordó de las cortinas y genera contraste frente al rosa pastel de la heladera. Así, aunque hay distintos colores y estampados, existe un hilo conductor que mantiene cierta coherencia visual.
Una cocina cálida que se aleja del minimalismo
La cocina de Zaira Nara demuestra que una base clara no necesariamente tiene que derivar en una decoración minimalista. En su casa, las superficies neutras funcionan más bien como un lienzo sobre el cual aparecen piezas con mucha personalidad.
La heladera rosa, las cortinas geométricas y los utensilios rojos son suficientes para definir el carácter del ambiente. El resultado es una cocina cálida, retro y personal, donde los elementos funcionales también forman parte de la decoración.
Más que seguir una estética completamente uniforme, la propuesta recupera recursos clásicos y los incorpora a un espacio actual. Una combinación que muestra cómo pequeños cambios —especialmente a través del color y los textiles— pueden modificar por completo la percepción de una cocina.