Moria Casán convirtió su casa de Parque Leloir en mucho más que un lugar para vivir. La propiedad, que originalmente utilizaba como residencia de fin de semana, terminó transformándose en su refugio permanente y, después de más de cuatro décadas de cambios, conserva una decoración que difícilmente podría confundirse con la de otra persona.

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“Cada ambiente de mi casa está creado como una escenografía. En todos soy yo y los siento perfectos”, contó la actriz en una entrevista con Caras. La frase resume una propuesta interiorista marcada por la teatralidad, la mezcla de estilos y una fuerte presencia de objetos decorativos.

Hace poco Moria compartió en su cuenta de Instagram videos de la remodelación que viene haciendo en su mansión.
La propiedad cuenta con más de 300 metros cuadrados cubiertos y alrededor de 700 metros cuadrados de espacios verdes. Aunque ella misma evitó definirla como una mansión, su tamaño, el jardín, la pileta climatizada, la fuente y los diferentes sectores exteriores le otorgan características propias de una gran residencia.
Una casa de Moria Casán pensada como una escenografía
Lejos de las casas minimalistas dominadas por tonos neutros y pocos objetos, Moria Casán apuesta por una decoración maximalista y absolutamente personal. En los interiores aparecen empapelados animal print, luces de neón y diferentes elementos ornamentales que construyen ambientes con carácter.

Desde una mirada de diseño, la casa funciona casi como una extensión de su personalidad pública: intensa, ecléctica y sin demasiado interés por seguir una única corriente decorativa. En lugar de buscar uniformidad, los espacios parecen construidos a partir de capas, recuerdos y piezas incorporadas a lo largo de los años.

“Es una casa que tiene mucha vida vivida, la he armado yo y tiene una vibra energética impresionante”, explicó durante la pandemia, cuando llegó a conducir Incorrectas desde allí.

Incluso las flores tienen una particularidad. Gran parte de los arreglos decorativos son artificiales, una decisión que Moria tomó después de comprobar que las flores naturales sufrían demasiado con el sol. El resultado acompaña esa búsqueda de una casa siempre preparada, casi como si estuviera lista para una puesta en escena.

La pileta climatizada y un jardín de estética clásica
El verdadero corazón de la propiedad está en el exterior. La pileta climatizada, de líneas curvas y revestida con pequeños azulejos en tonos azules, ocupa un lugar central dentro del jardín. Originalmente estaba cubierta por una estructura vidriada, pero Moria decidió retirarla porque sentía que el sector se parecía demasiado a un vivero.

A pocos metros aparece una pérgola blanca convertida en living exterior. Allí se combinan sillas de hierro blanco de inspiración vintage, una gran mesa de vidrio sostenida por columnas clásicas, jarrones artesanales y una araña de cristal. Es una mezcla poco convencional para un espacio al aire libre, pero coherente con el concepto escenográfico que atraviesa toda la vivienda.

Los pétalos de rosas rojas, blancas y rosadas distribuidos alrededor de la piscina refuerzan esa estética romántica y teatral. También aparecen esculturas, jarrones y una fuente de inspiración romana de tres niveles, que suma movimiento y sonido al paisaje.

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Una fachada clásica en tonos cálidos
Por fuera, la casa presenta una imagen más tradicional. El amarillo suave, el crema y el blanco dominan la fachada, mientras que el techo oscuro genera contraste. Las columnas de inspiración clásica, el balcón con balaustrada y los faroles exteriores aportan cierto aire señorial.

Las grandes superficies vidriadas cumplen además una función importante: permiten que el interior dialogue visualmente con el jardín y favorecen la entrada de luz natural.
La vegetación termina de definir el entorno. La propiedad se encuentra en Parque Leloir, una zona reconocida precisamente por su fuerte presencia de árboles y grandes terrenos, por lo que el verde no funciona simplemente como decoración sino como parte fundamental de la experiencia de la casa.
El rincón zen que rompe con el maximalismo
Entre tanta ornamentación también existe lugar para ambientes más relajados. Uno de los rincones más particulares es un pequeño espacio de inspiración zen, compuesto por almohadones blancos, telas livianas y atrapasueños artesanales.

Es probablemente uno de los sectores que más se distancia del lenguaje clásico y exuberante del jardín. Allí predominan una estética bohemia, los textiles y una composición más despojada, pensada para descansar o desconectarse.
La convivencia entre animal print, neón, columnas clásicas, arañas de cristal, pétalos de rosas y rincones espirituales podría resultar excesiva en otra vivienda. En la casa de Moria Casán, en cambio, esa combinación es justamente lo que construye su identidad. No responde a una tendencia puntual: es una casa formada durante más de 40 años y diseñada, ante todo, para representar a su dueña.

