La historia de amor de Flor Bertotti y Federico Amador: del flechazo en el trabajo a una familia ensamblada
Un romance que comenzó entre cámaras y se convirtió en un refugio de estabilidad y amor de los famosos.


Si hablamos de parejas populares e icónicas del entretenimiento, Florencia Bertotti y Federico Amador forman una de ellas. En un mundo donde las relaciones de las celebridades suelen estar atravesadas por la exposición y las crisis mediáticas, los actores lograron construir una historia de amor que resistió el paso del tiempo.


Tras más de 15 años juntos, la pareja continúa consolidada y alejada de los escándalos, convirtiéndose en una de las más queridas del ambiente artístico. La historia comenzó en 2009 durante las grabaciones de Niní, la ficción protagonizada por Florencia Bertotti. Allí compartió elenco con Federico Amador y, aunque en aquel momento ambos estaban en pareja, la química entre ellos fue creciendo hasta transformarse en una relación sentimental.

Por entonces, Bertotti estaba en pareja con Guido Kaczka, padre de su hijo Romeo, mientras que Amador mantenía una relación con María José Becherucci, con quien tuvo a sus hijos Ciro y Vito. La relación generó rumores y controversias en sus comienzos, aunque ambos siempre sostuvieron que actuaron con respeto hacia sus familias.
Con el paso de los años, la pareja logró superar las turbulencias iniciales y construir una familia ensamblada en la que conviven los hijos de ambos. Tanto Bertotti como Amador han destacado en distintas entrevistas la armonía familiar que lograron alcanzar y el vínculo que mantienen con sus respectivas exparejas por el bienestar de los chicos.

La actriz también ha manifestado en varias oportunidades que Federico se convirtió en un compañero fundamental en su vida cotidiana, mientras que el actor suele remarcar la admiración que siente por ella.
Uno de los símbolos más conocidos de la relación son los tatuajes que ambos se hicieron en honor al otro. Federico sorprendió a Florencia tatuándose su nombre en el pecho cuando llevaban poco tiempo de novios, un gesto que ella luego replicó. Además, los dos comparten un tatuaje con el símbolo del infinito en uno de sus dedos, como muestra de compromiso.

Aunque alguna vez hablaron de casamiento, con el tiempo decidieron que el vínculo que construyeron no necesitaba pasar por el altar para consolidarse. Ambos coincidieron en que el compromiso emocional que comparten es más importante que cualquier formalidad.
Actualmente, Florencia Bertotti y Federico Amador atraviesan uno de los momentos más estables de su relación. Entre proyectos laborales, viajes y la crianza de su familia ensamblada, siguen demostrando que el amor que nació en un set de televisión logró trascender la ficción.