Mayo francés

A 50 años de las revoluciones imaginarias

por María Paz García

Se cumple medio siglo de la revuelta más romántica de la historia. Aquellos estudiantes de París no buscaban tomar el poder sino transformar una sociedad acartonada, incorporando las ideas del feminismo, la libertad sexual, el ecologismo, el respeto a las minorías y el pacifismo.

Lejos de ser una fiesta, hace 50 años, París era el epicentro de una serie de movimientos revolucionarios que estallaron en varios rincones del mundo. Fueron los estudiantes, pertenecientes a la generación nacida tras la Segunda Guerra Mundial, los que lideraron la rebelión de Mayo del ‘68: disconformes con las estructuras vigentes, rechazaban la autoridad y pedían que se terminaran los tabúes morales. Algunas de las consignas que se vociferaban o aparecían pintadas en las paredes del barrio latino eran: “La imaginación al poder”, “Prohibido prohibir, la libertad comienza por una prohibición”, “Nosotros somos el poder”, “Rompamos los viejos engranajes” y “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, entre otras.

Por primera vez, de manera masiva, eran los estudiantes universitarios, que habían aumentado enormemente desde que la educación superior dejó de ser un privilegio de pocos, los que encabezaban las manifestaciones. Los obreros, sujetos históricos clásicos hasta ese momento de los procesos de cambio, se sumarían más tarde a los jóvenes, en lo que desembocaría en la mayor huelga general conocida en Francia, con cerca de 10 millones de trabajadores ocupando las fábricas. La efervescencia había comenzado a fines de marzo de ese año en la Universidad de Nanterre, a 15 km de la capital francesa, cuando un grupo de estudiantes se manifestó contra la Guerra de Vietnam y hubo varias detenciones. Surgió entonces el Movimiento 22 de Marzo, punta de lanza de los sucesos de mayo, encabezado por Daniel Cohn-Bendit, de 23 años. Dany el Rojo, bautizado así por su ideología anarquista y su color de pelo, se convertiría en uno de los personajes más famosos del Mayo Francés, una revolución que si bien fracasó, abrió las puertas a nuevas formas de lucha y organización social.

Los protagonistas de mayo de 1968, que no buscaban tomar el poder sino cambiarlo, también lograron poner sobre la mesa reivindicaciones del feminismo, la libertad sexual, el ecologismo, el respeto a las minorías y el pacifismo. Junto a Cohn-Bendit hubo otros líderes jóvenes, como Alain Geismar, Jacques Sauvageot y Alain Krivine, cuyos nombres también se volvieron emblemáticos. ¿Qué fue de esa generación? ¿Qué camino tomaron sus vidas luego de 1968?

Qué caminos tomaron las vidas de estos jóvenes luego de 1968. (Getty Images)

Hijo de padres alemanes, Dany el Rojo debió exiliarse y no le permitieron pisar territorio francés hasta 1978. Con los años abjuró de su anarquismo juvenil y su apodo pasó a ser Dany el Verde, por su militancia ecologista. Ingresó al partido ecologista alemán y llegó al Parlamento Europeo en 1994. Entre 2004 y 2014 (año en que dejó su banca) presidió el Grupo de Los Verdes/Alianza Libre Europea, que actualmente cuenta con 50 eurodiputados. Cohn-Bendit, que en 2014 regresó a su antigua Universidad de Nanterre para recibir el doctorado Honoris Causa, preside desde 2012 el Gudesding, un club de fútbol amateur alemán.

“He dejado de creer en la revolución”, afirmó hace más de diez años el histórico líder estudiantil, que en su adultez prefirió apostar por una democracia participativa. En 2017, Dany apoyó la campaña de Emmanuel Macron, actual presidente francés: “Francia es un país acostumbrado a funcionar con las categorías izquierda y derecha y Macron no encaja en ninguna de ellas. (…) Ya en 1999 me definí como un libertario liberal. En una economía de mercado como la que tenemos, creo que se necesitan soluciones innovadoras que dinamicen la economía”, decía Cohn-Bendit.

Fueron los estudiantes, pertenecientes a la generación nacida tras la Segunda Guerra Mundial, los que lideraron la rebelión de Mayo del ‘68 (Getty Images)

Otro de los líderes del Mayo Francés fue Alain Geismar, un físico e ingeniero de minas nacido en 1939. En 1968, era profesor y secretario general del Sindicato Nacional de la Enseñanza Superior. Luego de que el gobierno de Charles de Gaulle disolviera las organizaciones izquierdistas, Geismar fundó, junto a Benny Levy, Izquierda Proletaria, una organización partidaria del estallido revolucionario espontáneo, ligada a intelectuales como Louis Althusser, Michel Foucault y Jean-Paul Sartre. En 1990 fue nombrado Inspector General de Educación y, en 2001, consejero del alcalde de París en asuntos universitarios y de investigación. Alejado de sus ideas maoístas de juventud, en 2007 Geismar apoyó a Dominique Strauss-Kahn como candidato socialista en las elecciones presidenciales (ese lugar lo ocupó finalmente Ségolène Royal, que perdió frente a Nicolas Sarkozy).

En aquellos convulsionados días de 1968 también se destacó Jacques Sauvageot, nacido en 1943 en Dijon. Estudiaba en La Sorbona y era vicepresidente del sindicato estudiantil, la Union nationale des étudiants de France (UNEF). El 3 de mayo estuvo entre los 570 estudiantes detenidos tras intentar negociar la salida de la universidad con las Compañías Republicanas de Seguridad (CRS), y diez días después encabezó junto a Cohn-Bendit y Geismar la gran manifestación por las calles de París.

Los protagonistas de mayo de 1968, que no buscaban tomar el poder sino cambiarlo, también lograron poner sobre la mesa reivindicaciones del feminismo, la libertad sexual, el ecologismo, el respeto a las minorías y el pacifismo.(Getty Images)

Megáfono en mano, otro de los grandes voceros de la revuelta estudiantil de 1968 fue Alain Krivine, que por entonces tenía 26 años. Fue fundador de la Juventud Comunista Revolucionaria y se opuso fuertemente a la Guerra de Vietnam. Krivine estuvo entre los estudiantes que formaron el Movimiento 22 de Marzo y tuvo un rol principal en las barricadas de mayo en el Barrio Latino de París.

Se presentó dos veces en las elecciones presidenciales (en 1969 obtuvo el 1,05% de los votos y en 1974, el 0,36%), fue diputado europeo entre 1999 y 2004, y portavoz de la Liga Comunista Revolucionaria hasta 2009.

De París a la Argentina

Los ecos de la revuelta estudiantil francesa resonaron en varias partes del mundo, con episodios como la Primavera de Praga, las movilizaciones en México que desembocaron en la matanza de Tlatelolco, las luchas de los universitarios en España durante la dictadura franquista y las protestas contra la Guerra de Vietnam en Estados Unidos. La Argentina también experimentó las influencias de los eventos de mayo de 1968, aunque al año siguiente, con el Cordobazo.

Los ecos de la revuelta estudiantil francesa resonaron en varias partes del mundo (Getty Images)

“Los estudiantes de los últimos años sesenta no tenían dificultad de reconocer que lo que sucedía en la Sorbona, en Berkeley o en Praga era parte del mismo acontecimiento en la misma aldea global”, ha señalado el historiador Eric Hobsbawm. Con una mirada conectada con todos esos acontecimientos mundiales, el periodista español Eduardo Haro Tecglen denominó a 1968 como el año de “las revoluciones imaginarias”. Decía que fueron imaginarias no sólo porque pedían que la imaginación subiera al poder, sino porque ahora ya sólo podemos imaginarlas, que es a lo más que llega el recuerdo. Pero nada pasa para nada. De lo que fue, algo queda.

Por aquello de la aldea global, no es casual que Córdoba, “la docta”, fuera un año más tarde el escenario de una intensa movilización estudiantil y obrera, en un contexto de dictadura, gremios y universidades intervenidos y el peronismo proscripto. Ya en 1966, dos meses después del golpe militar de Juan Carlos Onganía, una manifestación de estudiantes en Córdoba fue brutalmente reprimida por la policía y Santiago Pampillón, de 24 años, resultó muerto. El estudiante se convirtió luego en un símbolo de la unidad obrero-estudiantil de los siguientes años.

En 1969 se reavivaron las luchas estudiantiles y hubo huelgas en Corrientes, Buenos Aires, Rosario, Tucumán y Córdoba. El 29 de mayo comenzó en esa última ciudad un paro activo de 36 horas: trabajadores, estudiantes y vecinos marcharon por las calles. Una ciudad tomada por el ejército, cuatro muertos, centenares de heridos, barricadas y combates callejeros fueron parte del desenlace. El Mayo Argentino había terminado, pero la dictadura militar saldría herida de muerte.

Celebrar o no

Consultado hace pocas semanas sobre cómo imagina la conmemoración que se hará en Francia de Mayo del ’68, Krivine afirmó: “Viniendo de Macron, lo que va a hacerse va a ser más un entierro que una celebración”. Lo cierto es que el presidente francés, nacido nueve años después de 1968, se enfrenta a un dilema, a poco de cumplirse medio siglo de aquellos sucesos. Desde 1978, la sociedad francesa ha debatido sobre la conveniencia o no de conmemorar oficialmente una revuelta que puso en jaque las estructuras del Estado.

Caroline Brener era una inglesa de visita en París en esos días de mayo y asegura que se subió a los hombros de un amigo porque estaba cansada, que no sabía de qué era esa bandera y que alguien tomó la foto sin que ella sospechara que luego se convertiría en la involuntaria “Marianne del mayo francés”.

Entre 2007 y 2012, en su rol de presidente, Sarkozy dejó bien en claro su postura: según sus dichos, era necesario “liquidar de una vez por todas la herencia del ‘68”. Cohn-Bendit no tardó en responderle: “¿Quién estuvo en la calle en mayo de 1968? No solo nosotros, los estudiantes contestatarios. Más de la mitad de Francia se declaró en huelga. Eso es lo que Nicolas Sarkozy no acepta. Habla de ‘liquidar mayo de 68’. Se comporta como un estalinista puro”.

Este año, haya o no eventos conmemorativos por el 50° aniversario de Mayo del ’68, el legado de aquellos días es innegable. Así lo resume el historiador Philippe Artières, nacido, curiosamente, ese año: “1968 fue un momento en que las personas que nunca habían hablado de sus condiciones de trabajo, condiciones de vida, la forma en que se sentían alienadas, hablaron y se les dio voz. Las mujeres, los trabajadores y los inmigrantes tuvieron voz. Esto es precisamente interesante en este momento actual en Francia, cuando toda la cuestión de hablar es central a través de #MeToo y su equivalente francés #BalanceTonPorc”, en alusión a los hashtags que se utilizan para denunciar abusos sexuales en las redes sociales.

Este año, haya o no eventos conmemorativos por el 50° aniversario de Mayo del ’68, el legado de aquellos días es innegable. (Getty Images)

Quizás el escritor André Malraux (1901-1976), que calificó al Mayo Francés como una verdadera “crisis de civilización”, también vería similitudes entre aquel pasado y este presente en que el legado de aquella revuelta romántica aun se mantiene vigente.