Tuzzio y Ameli: la polémica historia del triángulo amoroso que puso al límite a River
Eran amigos y compañeros de zaga, pero un problema con la pareja de un futbolista terminó todo con escándalo.


Eduardo Tuzzio y Horacio Ameli eran referentes de River Plate, compañeros inquebrantables en la zaga central y tenían una amistad entrañable dentro del fútbol argentino. Sin embargo, un problema personal durante el primer semestre del 2005 rompió todo tipo de relación y se llevó consigo un proyecto futbolístico más que ambicioso.
Con Leonardo Astrada como director técnico, la institución de Núñez se encontraba peleando los dos frentes más importantes de nuestro fútbol: el campeonato local y la Copa Libertadores de América. Un plantel plagado de figuras y varios triunfos seguidos hacían soñar al club con conquistar todos los títulos, hasta que un entrenamiento sacudió por completo un camino con vistas exitosas. Tras unas palabras del entrenador, Tuzzio se paró frente al plantel y comunicó que Ameli había estado saliendo durante meses con su esposa, lo que despertó una de las historias más controversiales del deporte argentino en el siglo.


Por supuesto, esta noticia no fue una más para los jugadores que vestían la camiseta de River. Aunque al principio trataron de que todo quedara en la intimidad, era inevitable que tarde o temprano los protagonistas tengan sus choques, ya que eran la dupla central y titular, por lo que constantemente estaban juntos y tenían la obligación profesional de dialogar durante los partidos.
Y, si bien en un principio la intención del club era que entiendan que el proyecto estaba por encima de todo, diariamente la relación se fue desgastando un poco más: "Sí, existió la charla. Eduardo le comunicó al plantel lo que había pasado, que ninguno sabía. Ni yo lo sabía. Tuve una charla con la directiva para ver cómo solucionarlo y poder incorporar dos centrales y ver qué decisión se tomaba. No tuve la posibilidad de poder incorporar y tuve una reunión con ellos para aclararles que ante cualquier situación mínima de roces quedaban separados", reveló Astrada en una entrevista en 2025.

Y añadió: "La parte futbolística se terminó resintiendo, porque veníamos primeros en el torneo local con 7 puntos de diferencia y estábamos primeros en la general de la Libertadores. Y si bien llegamos a semifinales de la Libertadores, el equipo bajó el nivel".
Tan fuerte fue la noticia para el plantel, que Marcelo Gallardo, uno de los grandes líderes dentro del grupo, alzó la voz y le comunicó al cuerpo técnico que la decisión era separar a Ameli, una medida que empezó a ponerle punto final a su carrera como profesional.

Desde que se conoció la noticia, Tuzzio y Ameli dejaron de ser una zaga en la que confiar y pasaron a ser dos jugadores que a veces coincidían deportivamente y otras veces ni siquiera estaban disponibles para ser titulares. Por supuesto, esto acabó con todo tipo de sueños que podía tener el Millonario: terminó décimo en el campeonato doméstico, donde supo estar primero, y cayó en semifinales de la Libertadores ante São Paulo de Brasil en un global de 5-2. Una vez que finalizó el semestre, ambos jugadores emigraron de River y siguieron sus carreras con dos futuros muy diferentes.
Por un lado, Tuzzio pagó los platos rotos de haber comunicado la noticia tan abruptamente sin antes consultarlo con el entrenador o los dirigentes, por lo que viajó a España para jugar en el Mallorca durante una temporada en condición de préstamo. Sin embargo, en 2006 regresó al club y consolidó el cariño que le tenían los hinchas y los jugadores. Salió campeón en 2008 y continuó su camino en Independiente y Ferrocarril Oeste, siendo uno de los centrales más experimentados del fútbol argentino.
Por su parte, Ameli se convirtió en el villano de la historia: tras el anuncio de Gallardo, le tocó jugar en las divisiones inferiores del club de Núñez y fue apartado del plantel profesional tanto por Astrada como por Reinaldo Merlo, su sucesor. En 2006 se fue cedido a Colón de Santa Fe pero regresó tras seis meses en los que su nivel estuvo por debajo de las expectativas. Tras esa mala experiencia, decidió retirarse del fútbol a los 31 años, una decisión que lo mantiene alejado por completo del ámbito deportivo hasta la actualidad.