Todo comenzó en Reconquista, Santa Fe, a más de 800 kilómetros de Buenos Aires. A los 13 años llegó a probarse en Boca casi por casualidad, en un viaje familiar. En esa época, más de 600 chicos buscaban una oportunidad por día, pero Ivar logró quedarse.

Se probó en Boca, casi deja el fútbol a los 18 años y hoy es una figura del fútbol argentino
Para sostenerse, trabajó desde muy joven: vendía diarios, limpiaba vidrios y consiguió empleo en una ferretería mientras hacía inferiores. Aprendió a ser paciente y a ganarse cada oportunidad, hasta debutar en Primera en 1983. En una entrevista con Clarín, repasó su carrera, su vida y su actualidad.
Un jugador polifuncional y momentos inolvidables
Stafuza nunca fue la estrella de tapa, pero sí un jugador confiable y solidario. Podía jugar de lateral, volante o en cualquier posición que el equipo necesitara. Su punto más alto llegó en 1989, con la Supercopa ganada bajo Carlos Aimar, y en 1991 vivió la histórica remontada ante River por la Copa Libertadores, en la Bombonera.

La salida amarga de Boca y el golpe de realidad
No todo fue gloria. Le tocó atravesar una de las etapas más difíciles del club: sueldos atrasados y crisis institucional. Llegó a pasar meses sin cobrar. Su salida de Boca fue dolorosa: un conflicto contractual y situaciones internas lo alejaron del fútbol, incluso cuando tenía oportunidades como entrenador o cazatalentos.
“Jugábamos por la camiseta”, recuerda. Esa experiencia lo marcó y lo impulsó a reinventarse.

De exjugador a “binguero” en Argentina
Tras dejar el fútbol, Ivar se volcó al negocio familiar de bingos. Hoy recorre provincias como Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, Chaco y Corrientes organizando eventos donde se sortean autos, camiones y electrodomésticos.

Fue estrella en Boca, se fue a un grande de Portugal y ahora es refuerzo de uno de los animadores de la Primera Nacional
“No tengo salas de bingo propias, pero me adapto a cada provincia y evento. Para mí fue difícil, pero aprendí a reinventarme”, cuenta. Vive en Venado Tuerto desde hace más de 20 años y tiene cinco hijos.
También recordó la época en la que junto a su familia alojó a Diego Maradona para jugar un partido frente a Cebollitas: "Un pibe sensacional. Muy humilde, tranquilo, amiguero".
